Es el mayor fabricante de baterías para coches eléctricos y domina el almacenamiento para centros de datos: ahora quiere hacer lo mismo con los barcos eléctricos

Tras ser la referencia indiscutible en el mundo del automóvil, BYD ahora pone su objetivo en el transporte marítimo.

barcos eléctricos byd
El mercado potencial de los barcos eléctricos es enorme.
22/04/2026 10:00
Actualizado a 22/04/2026 10:00

El gigante chino CATL lleva años dominando el corazón de la movilidad eléctrica mundial, pero ahora ha decidido dar un paso más allá: trasladar su liderazgo en baterías desde la carretera hasta el mar. La compañía, considerada el mayor fabricante de baterías para coches eléctricos del planeta, aspira a replicar su éxito en un nuevo frente estratégico: la electrificación del transporte marítimo.

La posición de partida de CATL es privilegiada a nivel mundial. La empresa controla en torno al 38 % del mercado global de baterías para vehículos eléctricos y más de un tercio del almacenamiento energético, lo que la convierte en un actor clave no solo en automoción, sino también en sectores como los centros de datos o las redes eléctricas. Este dominio se ha construido sobre una combinación de escala industrial masiva, innovación en química de baterías y una continua reducción de costes: desde 2010, el precio de las baterías ha caído cerca de un 90%, abriendo la puerta a nuevas aplicaciones.

Barco BYD
BYD ha empezado con embarcaciones pequeñas, pero a medio plazo el objetivo son los grandes.

Una buena base para empezar en nuevos sectores

Ese estatus sólido es el que ha impulsado a la compañía a mirar hacia el mar. CATL ya ha equipado alrededor de 900 embarcaciones con sus sistemas de baterías, principalmente barcos pequeños que operan en zonas costeras, puertos o vías fluviales en China. Aunque se trata aún de un segmento limitado, representa el primer paso hacia una ambición mucho mayor: electrificar progresivamente parte de la flota marítima global.

El atractivo de este mercado es evidente. El transporte marítimo representa aproximadamente el 3 % de las emisiones globales de CO2, motivo por el que electrificarlo es un objetivo a medio plazo de todo el sector. Diversos organismos internacionales se han fijado el objetivo de reducir las emisiones de este tipo de transporte drásticamente en las próximas décadas y en este escenario las baterías aparecen como una solución viable.

Al contrario que en los aviones, en los que el peso de las baterías es un problema importante, en las embarcaciones no supone tanto impedimento. Es por eso que se baraja el formato de los barcos eléctricos, especialmente para llevar a cabo trayectos cortos o rutas predecibles, donde las limitaciones de autonomía no son tan relevantes.

Los desafíos de los barcos eléctricos

Aún así, el salto del asfalto al océano no está exento de desafíos. Las baterías para uso marítimo deben cumplir requisitos todavía más exigentes: mayor densidad energética, resistencia a condiciones extremas como la humedad salina y estándares de seguridad más estrictos, especialmente en lo relativo al riesgo de incendios. Además, el mantenimiento y las intervenciones en alta mar son mucho más complejos que en carretera, lo que obliga a diseñar sistemas extremadamente fiables.

Para superar estas barreras, CATL está desarrollando nuevas soluciones adaptadas al entorno marítimo. Una de las más destacadas es la aplicación del modelo de intercambio de baterías, ya utilizado en camiones eléctricos y en coches. Este sistema permitiría a los barcos sustituir rápidamente baterías descargadas por otras cargadas, reduciendo tanto los tiempos de inactividad como el coste inicial de compra. Paralelamente, la empresa está ampliando su equipo dedicado al negocio marítimo, con el objetivo de acelerar la investigación y el despliegue de estas tecnologías.

Aun así, la electrificación total del transporte marítimo, especialmente en largas distancias, sigue siendo un objetivo lejano. Diversos estudios apuntan a que, en el corto y medio plazo, la solución más realista pasa por utilizar sistemas híbridos que combinen baterías con motores convencionales. Esto permitiría reducir emisiones sin depender exclusivamente de una tecnología que todavía no está lo suficientemente madura como para completar grandes travesías oceánicas.

La estrategia de CATL en este ámbito sigue un patrón ya conocido: crear un ecosistema completo en torno a su tecnología. La compañía está colaborando con puertos, astilleros y administraciones locales para impulsar la adopción de barcos eléctricos, con incentivos públicos en algunas regiones de China para fomentar su uso.