Quizá sea pronto para que los coches autónomos campen a sus anchas por el centro de las ciudades, compartiendo entorno con conductores humanos, pero la tecnología ya ha alcanzado el punto de madurez como para servirse por sí misma en ambientes muy diferentes. La región nororiental de Mongolia Interior es una muestra clara de ello: 100 camiones eléctricos gigantes y completamente autónomos, controlados por inteligencia artificial, circulan sin conductor en una mina a cielo abierto, transportando toneladas de material las 24 horas del día bajo condiciones climáticas extremas que pueden llegar a los −40 °C.
El proyecto se está llevando a cabo en la mina de carbón de Yimin, donde la empresa energética estatal China Huaneng, junto con gigantes tecnológicos como Huawei y fabricantes de maquinaria como XCMG, han desplegado esta flota denominada Huaneng Ruichi, cuyo objetivo es transformar la industria minera, haciéndola más segura, limpia y eficiente.
@adriandiazmarro Lo de los camiones autónomos en una mina china iba en serio
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Un escenario único
Lo que hace especial a esta iniciativa es el uso combinado de tecnologías avanzadas que permiten que estos camiones trabajen sin intervención humana directa. Equipados con sensores, cámaras de alta precisión y sistemas de percepción que funcionan incluso en completa oscuridad, los vehículos navegan por el terreno de la mina, cargan y descargan material y se coordinan entre sí. La clave para que todo esto funciones es una combinación de inteligencia artificial, conectividad 5G, computación en la nube y sistemas de control.
Cada uno de los camiones autónomos Huaneng Ruichi puede transportar hasta 90 toneladas de material en un solo viaje y alcanzar velocidades de hasta 50 km/h, lo que hace que sean algunos de los vehículos mineros más rápidos y capaces del mundo dentro de su clase. A esto añaden otras dos ventajas: son 100 % eléctricos, por lo que no hay emisiones contaminantes en su funcionamiento, y pueden operar durante las 24 horas del día.
Respecto a lo primero, una de las innovaciones técnicas más llamativas es el uso de baterías intercambiables. Esta tecnología, de la que es abanderada Nio, no es tan común verla aplicada a vehículos de estas características. El camión va por sí solo a su estación de carga, un sistema automatizado retira la batería descargada y coloca una completamente cargada en apenas unos minutos, permitiendo que el vehículo vuelva de inmediato a la acción. De esta manera se evitan los tiempos de inactividad, lo que contribuye a mantener un nivel de producción muy alto, superior al que se puede conseguir con operarios humanos en minas similares.
Un lugar no apto para operarios humanos
De hecho, prescindir de trabajadores es algo casi obligatorio en este caso, porque en la zona las condiciones climáticas suponen un desafío enorme. La región de Mongolia Interior es conocida por sufrir inviernos implacables donde las temperaturas pueden descender por debajo de los −37 °C, con frecuentes tormentas de arena, niebla densa y terrenos fangosos que dificultan la visibilidad y la movilidad de cualquier máquina, no digamos ya de operadores humanos. Sin embargo, los camiones autónomos han sido diseñados para operar en ese entorno hostil sin mayor problema.
Los beneficios de este sistema son múltiples. Por un lado, la automatización y electrificación de la flota incrementa la seguridad, ya que elimina la exposición de los trabajadores a condiciones peligrosas en el interior de la mina. Por otro, la eficiencia operativa mejora significativamente: estos camiones operan con mayor consistencia y tiene un tiempo de parada inferior que los camiones tradicionales con conductor y motor diésel.
Por eso, el proyecto en la mina de Yimin es solo el inicio. Huaneng y sus socios tecnológicos planean escalar la flota hasta 300 camiones autónomos en los próximos años, y China está impulsando iniciativas similares en otras minas, con miles de vehículos automatizados previstos para este mismo año.
