Durante años, Nikola fue presentada como una de las start-ups más prometedoras del automóvil eléctrico y del transporte impulsado por hidrógeno. Su fundador, Trevor Milton, prometía revolucionar el sector del camión pesado del mismo modo que Tesla había transformado el coche eléctrico. Inversores, analistas y Wall Street compraron el relato. La compañía llegó a valer más de 30.000 millones de dólares (más de 25.500 millones de euros al cambio) en 2020, superando incluso a Ford en capitalización bursátil.
Sin embargo, detrás de aquella espectacular historia tecnológica había una realidad muy distinta.
El vídeo que lo cambió todo
Uno de los momentos clave en la ascensión de Nikola llegó en 2018 con la publicación de un vídeo promocional titulado Nikola One In Motion. En él aparecía un futurista camión circulando aparentemente con normalidad por una carretera abierta.
El vídeo fue utilizado para convencer a inversores de que la tecnología de Nikola estaba avanzada y lista para competir en el mercado del transporte sostenible. Pero años después se supo que el camión no funcionaba realmente.
Según las investigaciones posteriores, el vehículo no tenía motor operativo ni sistema de propulsión funcional. El equipo simplemente remolcó el prototipo hasta la parte alta de una pendiente y lo dejó rodar cuesta abajo mientras las cámaras ocultaban el desnivel.
Aquella escena terminó convirtiéndose en el símbolo del caso Nikola.
Promesas tecnológicas que nunca llegaron

Trevor Milton aseguró durante años que Nikola sería capaz de fabricar sus propios sistemas de hidrógeno, producir combustible a gran escala y lanzar una nueva generación de camiones revolucionarios. También habló de pedidos masivos y de tecnología prácticamente lista para producción.
Sin embargo, gran parte de esas afirmaciones nunca pudieron demostrarse.
Aun así, el entusiasmo del mercado por las empresas vinculadas al coche eléctrico y al hidrógeno impulsó la valoración bursátil de Nikola hasta cifras récord tras su salida a bolsa en junio de 2020. En cuestión de días, la fortuna personal de Milton superó los 7.000 millones de dólares.
El informe que derrumbó Nikola
La caída comenzó en septiembre de 2020, cuando la firma de análisis Hindenburg Research publicó un demoledor informe acusando a Nikola de ser “un fraude construido sobre un océano de mentiras”. La investigación detallaba supuestas manipulaciones tecnológicas y exageraciones sobre las capacidades reales de la empresa.
La presión fue inmediata. Trevor Milton dimitió apenas diez días después de la publicación del informe. Posteriormente, un jurado federal lo declaró culpable de fraude electrónico y fraude de valores en 2022. Un año más tarde fue condenado a cuatro años de prisión, aunque permaneció en libertad bajo fianza mientras recurría la sentencia.
El polémico indulto y la quiebra de Nikola
La historia volvió a dar un giro inesperado en marzo de 2025, cuando Donald Trump concedió a Milton un indulto presidencial completo. La medida eliminó además más de 168 millones de dólares en restituciones vinculadas a accionistas perjudicados por el caso.
Poco después, Nikola terminó declarándose en quiebra, cerrando uno de los episodios más controvertidos de la historia reciente de la movilidad eléctrica.
El caso Nikola se ha convertido en un ejemplo extremo de cómo la euforia tecnológica y la especulación financiera pueden disparar el valor de compañías sin productos plenamente funcionales.