Al igual que el de los turismos, el sector del transporte pesado está viviendo un punto de inflexión histórico. Durante décadas, el diésel ha sido el rey indiscutible de las carreteras por una cuestión de costes, pero las reglas del juego están cambiando rápidamente. Stéphane de Creisquer, director general de MAN Truck & Bus Iberia, estima que el TCO (Coste Total de Propiedad) de sus vehículos eléctricos ya puede mirar de tú a tú al de los camiones de combustión tradicional en múltiples trayectos.
Esta noticia llega en un momento crucial para la logística española. El conflicto ya no es solo ambiental, sino puramente económico. Las empresas de transporte necesitan rentabilidad para sobrevivir, y MAN afirma haber hecho los deberes para que la transición energética no sea un lastre, sino una ventaja competitiva. Con la producción en serie de sus tractoras eléctricas ya en marcha, el fabricante alemán se posiciona para liderar el cambio en nuestras carreteras.

Impacto ambiental: equivalente a las emisiones de una ciudad pequeña
La versatilidad es la clave de la nueva estrategia de MAN. La marca ha desarrollado una oferta que no se limita a pequeños vehículos de reparto urbano, sino que abarca un espectro masivo de necesidades logísticas. Su gama actual oscila entre las 12 y las 50 toneladas, permitiendo que la tecnología eléctrica llegue a sectores muy diversos del transporte profesional. Esta flexibilidad operativa permite que los vehículos eléctricos de MAN realicen tareas muy variadas.
La apuesta por la electrificación no solo busca mejorar las cuentas de resultados de los transportistas, sino generar un impacto real en la salud del planeta. De Creisquer destaca que, dependiendo del uso y de la combinación energética empleada, la adopción masiva de estos camiones permitiría “ahorrar una cantidad de emisiones de CO2 comparable a las que genera una ciudad pequeña”. Actualmente, se estima que el parque industrial eléctrico (2,6% de cuota) ha ahorrado casi 1 millón de emisiones de CO2 a la atmósfera.
Este ahorro masivo es fundamental para que las empresas cumplan con los criterios europeos de cero emisiones. MAN no se detiene únicamente en las baterías, también está explorando otras tecnologías mediante series limitadas de producción para valorar diferentes escenarios en el mercado europeo. El objetivo final es ofrecer siempre la herramienta más eficiente para cada tipo de cliente. El MAN eTGX es capaz de completar trayectos de hasta 500 kilómetros a carga intermedia.
Stéphane de Creisquer destaca el papel de su compañía en el campo del I+D: “Hemos invertido cerca de 400 millones de euros en investigación y desarrollo para poder ofrecer nuestro portafolio de productos de camiones convencionales con propulsión eléctrica por batería”. La apuesta de MAN por la movilidad eléctrica ya está dando sus primeros frutos. En 2024, la compañía recibió un gran pedido de 100 unidades con destino a Francia. Ya son más de 2.000 los contratos firmados para la gama eTGX/eTGS.

El desafío de la infraestructura y el apoyo institucional
A pesar de que el camión ya es competitivo en costes operativos en muchas rutas, MAN reconoce que el éxito total de la electrificación pesada depende de factores externos. La marca subraya la importancia de contar con un escenario favorable en el mercado europeo que incentive la adopción de estas tecnologías de cero emisiones. La transición requiere no solo vehículos capaces, sino también puntos de carga adecuados para el transporte de larga distancia.
“Si queremos descarbonizar el sector debemos contar con un plan de ayudas contundente y de aplicación sencilla. Temo que sin dicho plan de ayudas el transporte español perderá competitividad en Europa”. Por último, el máximo responsable para la región ibérica ha comentado: “en nuestro país apreciamos bastante inacción política, además de una excesiva lentitud en los trámites burocráticos, lo que nos hace ir muy por detrás de Europa”.
Fuente: transporte3.com.