Los más jóvenes no lo recordarán, pero hace 10 años Elon Musk anunció por todo lo alto el regreso del Roadster. El primer coche de la historia de Tesla volvería a la vida transformado en un impresionante hiperdeportivo eléctrico. Hoy, una década después seguimos esperando. Ahora, ell calendario vuelve a sufrir modificaciones. La demostración pública del superdeportivo eléctrico, inicialmente prevista para finales de mayo o principios de junio, se ha pospuesto hasta el mes de agosto o más tarde. Una nueva prórroga para un vehículo cuyo prototipo inicial se mostró en 2016, acumulando desde entonces al menos ocho cambios en su planificación oficial.
Los motivos detrás de este nuevo retraso se centran en la complejidad mecánica y de ingeniería del proyecto. El evento de presentación, que presumiblemente tendrá lugar en Texas, está diseñado específicamente para exhibir las capacidades del coche y su revolucionario sistema de propulsores de cohete desarrollados en colaboración con SpaceX. La necesidad de realizar más pruebas internas previas antes de exponer el vehículo ante el público ha forzado a la compañía a desplazar la fecha del evento.
Ingeniería aeroespacial aplicada al asfalto

Un informe ahora desvelado revela nuevos detalles sobre el propósito de la demostración que iba a tener lugar en escasos días. La prueba tiene como objetivo mostrar el sistema de propulsión por gas frío desarrollado por SpaceX, denominado internamente bajo el código A71. El sistema recurre a aproximadamente diez propulsores de aire frío que se ubican en el espacio que normalmente ocuparían los asientos traseros. El objetivo de este paquete de rendimiento especial es mejorar drásticamente los parámetros de aceleración, frenado y paso por curva mediante la aplicación de empuje neumático directo.
De acuerdo con los datos técnicos internos del programa, el acoplamiento de estos propulsores busca alcanzar cifras de aceleración extremas, permitiendo teóricamente un tiempo de 0 a 60 millas por hora (0 a 96 km/h) de apenas 1,1 segundos. Las simulaciones de ingeniería sugieren que el flujo de aire a alta presión inyectado por las toberas proporcionaría la fuerza necesaria no solo para mejorar el agarre, sino para permitir que el vehículo se eleve brevemente del suelo y flote de forma controlada. Sí, cómo lo has leído: Tesla quiere que el Roadster pueda volar.
Dos variantes mecánicas en desarrollo

La estrategia de producción de la marca contempla el lanzamiento de dos configuraciones distintas para el deportivo. Por un lado, se fabricará una edición limitada que incluirá de serie todo el paquete de propulsores SpaceX A71. Por otro lado, la Tesla trabaja de forma paralela en una versión básica o a escala reducida que prescindirá de este equipamiento aeroespacial, manteniendo un esquema de propulsión eléctrica convencional de alto rendimiento.
A finales del pasado mes de abril, los equipos de ingenieros de ambas empresas realizaron una demostración interna del funcionamiento del sistema A71 para la dirección de la compañía. El hecho de que estas pruebas de validación de los propulsores se completaran tan tarde ayuda a comprender por qué el evento de cara al público se ha seguido retrasando. Tras casi una década de espera, los clientes que depositaron reservas de hasta 50.000 dólares para asegurar su unidad todavía tendrán que esperar al menos hasta final de verano para conocer los detalles definitivos. Los últimos movimientos indican que, salvo los ya habituales retrasos, esta vez sí Tesla tiene un producto listo para vender, como bien demuestran los logos particulares que han patentado los de Austin.