El anuncio llegó durante la última presentación de resultados trimestrales de la compañía, donde Elon Musk, CEO de Tesla, explicó que el modelo necesita más pruebas antes de mostrarse al público. Según el directivo, la marca quiere evitar fallos durante la demostración, lo que justificaría este nuevo aplazamiento.
Sin embargo, no es la primera vez que se recurre a este argumento. En ocasiones anteriores, los retrasos, y ya van 8, se atribuyeron a la prioridad de otros proyectos estratégicos como el desarrollo de nuevos vehículos o tecnologías. El resultado es un patrón que empieza a erosionar la credibilidad del proyecto, especialmente entre los seguidores más fieles de la marca.
Una historia de retrasos desde 2017

El Tesla Roadster fue presentado como prototipo en noviembre de 2017 con la promesa de llegar al mercado en 2020. Desde entonces, el calendario ha ido desplazándose año tras año.
Primero se habló de 2022, después de 2023, más tarde de 2024 y, posteriormente, de 2025. En 2025 ya se reconocía que la producción no arrancaría hasta 2026 o incluso más tarde. Ahora, la propia presentación vuelve a quedar en el aire. Este historial convierte al Roadster en uno de los lanzamientos más dilatados de la industria del automóvil reciente.
Prestaciones espectaculares… aún sin confirmar

Desde su anuncio, el modelo ha prometido cifras que lo situarían en la cima del rendimiento eléctrico. Entre ellas, una aceleración de 0 a 100 kilómetros/hora en menos de dos segundos, más de 1.000 kilómetros de autonomía y una velocidad punta superior a los 400 kilómetros/hora.
Con el paso del tiempo, estas expectativas han ido creciendo, incluyendo incluso la posibilidad de incorporar propulsores inspirados en tecnología aeroespacial.
El problema es que, a día de hoy, ninguna de estas prestaciones ha sido demostrada en un modelo de producción real, lo que genera dudas sobre su viabilidad técnica y comercial.
Clientes que llevan años esperando
Miles de clientes realizaron reservas hace casi una década, algunos con depósitos de hasta 214.000 euros para versiones especiales. A día de hoy, siguen sin una fecha concreta de entrega ni un vehículo definitivo que respalde las promesas iniciales.
La espera prolongada ha convertido al Tesla Roadster en algo más que un coche: es un símbolo de las ambiciones, y también de los retrasos, de la nueva movilidad eléctrica.
La competencia no espera
Mientras tanto, otros fabricantes han avanzado en el segmento de los hipercoches eléctricos. Modelos como el Rimac Nevera o el Lotus Evija ya han llegado al mercado con cifras de rendimiento reales y comprobables.
Este contexto aumenta la presión sobre Tesla, que necesita demostrar que su propuesta no se ha quedado atrás tras años de desarrollo.
¿Producto real o herramienta de márketing?
A pesar de los retrasos, todo apunta a que el Tesla Roadster del que habla Elon Musk sigue en desarrollo. Sin embargo, la falta de avances visibles ha llevado a muchos analistas a cuestionar si el modelo se ha convertido más en una herramienta de comunicación que en un producto cercano a producción.
Por ahora, la nueva promesa de verlo “en un mes o así” vuelve a situar al Roadster de Tesla en el terreno de la expectativa. Y, como ha ocurrido en ocasiones anteriores, habrá que esperar para comprobar si esta vez sí se cumple.