Las balizas V16 conectadas ya forman parte del equipamiento que cualquier conductor debería llevar en su vehículo, puesto que son obligatorias desde que comenzó 2026. Pero existe un problema: con una oferta de modelos tan grande, muchos no saben si el dispositivo que compraron realmente cumple la normativa. De hecho, según un estudio realizado por Appinio para Netun Solutions, al menos 4 de cada 10 conductores que creen disponer de una baliza conectada no saben realmente si está homologada, mientras que el 45 % reconoce que no sabe diferenciar entre una baliza conectada y otra que no lo está.
Es algo que puede no parecer importante, pero que sí lo es, ya que en el caso de sufrir un percance y tener que utilizarla, si el agente de la ley ve que no está homologada, es como no llevarla, lo que es motivo de multa, que puede oscilar entre los 80 y los 200 euros. Las probabilidades de que esto ocurra en verano son mayores, por el mayor número de desplazamientos por carretera que hay, así como por las altas temperaturas que exigen más a los automóviles. Es por eso que resulta útil esta herramienta que permite comprobar de manera oficial si la V16 está homologada.

Comprobación con dos fotografías
Se llama compruebatubaliza.com, es gratuita y su funcionamiento busca simplificar el proceso de comprobación, que hasta ahora obligaba a consultar manualmente el listado oficial de dispositivos certificados.
Una vez en la plataforma, basta con hacer dos fotografías del dispositivo con el teléfono móvil y subirlas a la web. El sistema analiza automáticamente la información visible en la baliza y la compara con la base de datos oficial de la DGT. En unos 10 segundos el usuario recibe una respuesta indicando si su dispositivo cumple los requisitos exigidos o si, por el contrario, no cumple con la normativa en vigor.
Muchos modelos fueron homologados antes de que existiera la obligación de incorporar conectividad con la plataforma DGT 3.0, por lo que todavía es habitual encontrar estos dispositivos que visualmente son muy similares, pero que no cumplen con todas las funciones obligatorias que deberían tener.
Los modelos conectados incorporan una tarjeta de comunicaciones integrada que, al activarse, envía automáticamente la ubicación del vehículo averiado o accidentado a la plataforma DGT 3.0. Esa información permite alertar en tiempo real al resto de usuarios de la vía mediante los paneles de mensaje variable, aplicaciones de navegación o sistemas conectados de otros vehículos, reduciendo así el riesgo de colisiones secundarias. Es uno de sus principales puntos fuertes, ya que la iluminación que presentan ha dejado que desear en multitud de escenarios.
Maneras de comprobar la homologación
A pesar de que su utilización acabará siendo la norma, por el momento queda mucho camino por recorrer: solo el 17 % de las asistencias que se realizan diariamente tras una avería o un accidente se producen después de haber activado una V16 conectada. En muchos casos, los conductores siguen utilizando modelos antiguos o, directamente, desconocen que el dispositivo que guardan en la guantera no cumple los requisitos actuales.
Además de esta herramienta, también hay otros detalles en los que cualquier usuario, de manera analógica, se puede fijar. El embalaje debe indicar claramente la fecha de caducidad del servicio de conectividad, ya que la tarjeta de comunicaciones integrada tiene un periodo de funcionamiento garantizado. Además, el dispositivo debe llevar grabado el número oficial de certificación en la tulipa y mostrar referencias como “IoT” o “conectada con DGT 3.0”, que identifican los modelos preparados para enviar su posición automáticamente. Otra opción, pero menos práctica, es la consulta manual a través del listado oficial de dispositivos certificados publicado por la Dirección General de Tráfico.

