El Grupo Renault ha dejado claro su plan a corto y medio plazo con futuREady, una estrategia que establece las bases para cada una de las marcas que lo componen. En el caso de Alpine, lo más novedoso ha sido la presentación de la plataforma Alpine Performance Platform (APP), que será la base del primer deportivo eléctrico de Alpine… que finalmente también podría ser de combustión.
Philippe Krief, jefe de la marca, habló con la prensa en el evento de presentación, desgranando los primeros detalles del Alpine A110 EV (aunque su nombre oficial no se ha confirmado todavía) y aclarando como la estructura adoptada facilitaría la posibilidad de convertirlo en un vehículo tradicional con motor de gasolina.

Batería dividida
La clave del deportivo será la APP que, entre otras cosas, contará con un sistema eléctrico de 800V, tendrá aluminio para liberar todos los kilos posibles y, sobre todo, optará por una batería dividida. Esto último no es habitual, pero Krief explica su razón de ser, señalando que aunque “es una complicación técnica, era necesario porque de lo contrario el coche habría estado demasiado alto”.
Es algo lógico, porque si se sitúan todas las celdas entre ambos ejes, como es lo habitual, hay que colocar los asientos en una posición más alta, haciendo que el conjunto tenga una altura mayor. Ese es uno de los motivos por los que muchas marcas se han decantado por el formato SUV en sus primeros eléctricos.
Es algo contraproducente en un vehículo de corte deportivo, así que se ha optado por dividir la batería, situando parte en lo que sería el vano motor y parte sobre el eje trasero. Gracias a esto se consigue además un reparto de pesos del 40:60.
Aunque Krief no dio detalles de la batería, sí comentó que su objetivo era “desarrollar un deportivo, por lo que queremos que su rendimiento esté listo para la pista” y que tendrá una autonomía superior a los 550 km, dato que se ha aplicado con la idea de que pueda completar tres vueltas a Nürburgring al máximo de prestaciones.
Posibilitar la llegada de una versión de combustión
Lo más importante del uso de la batería dividida y, sobre todo, del posicionamiento de la misma, es que abre la puerta a crear una versión de combustión. La parte que va delante ocupa lo que tradicionalmente sería el motor de combustión, así que en una versión de gasolina podría reemplazarse por un propulsor, mientras que la batería trasera ocupa el hueco que correspondería al depósito.

“Nos preguntamos qué implicaría hacer la plataforma compatible con un motor de combustión interna. Si la respuesta hubiera sido que empeoraría el coche eléctrico, de ninguna manera lo habríamos hecho. Pero con unas pequeñas modificaciones en la plataforma, podemos adaptar el motor, la caja de cambios, el depósito de combustible y todo lo necesario”, explica a Autocar.
El giro en los planes, que originalmente eran completamente eléctricos, tiene que ver con las potenciales ventas. Aunque un A110 EV vendería bien en Europa, en otras regiones del mundo la aceptación de los coches eléctricos es incluso menor, así que en estas se comercializaría junto al deportivo de combustión.
“Este segmento genera aproximadamente 350.000 vehículos al año y el 50% se concentra en EE. UU. y el 25% en Asia. Por ahora, nuestro negocio se centra en ese 25% en Europa, pero, naturalmente, el crecimiento podría provenir de EE. UU., así que queríamos mantener esa posibilidad”, sentencia Krief.
