El PP, Vox y Junts unieron sus votos este jueves en el Pleno del Congreso para tumbar dos reales decretos ley del Gobierno que incluían, entre otras medidas, la prórroga de la deducción del 15% en el IRPF por la compra de vehículos electrificados y por la instalación de puntos de recarga.
El decreto rechazado extendía el incentivo fiscal hasta el 31 de diciembre de 2026. Con su caída, quienes compren un coche eléctrico en 2026 o instalen un cargador ese año perderán, en principio, el derecho a aplicarse esa deducción en la declaración del IRPF correspondiente a 2026, que se presenta en 2027, salvo que se apruebe una norma alternativa.

Un ahorro fiscal de hasta 3.000 euros
La deducción estaba planteada como un 15% sobre una base máxima de 20.000 euros para la adquisición del vehículo, lo que podía suponer un ahorro fiscal de hasta 3.000 euros. En el caso de la instalación de puntos de recarga, el esquema también era del 15%, con un tope inferior, según el diseño que venía prorrogándose.
La votación parlamentaria, además, tuvo un efecto arrastre sobre un paquete más amplio de medidas incluidas en el mismo marco, ya que el rechazo afectó a un conjunto de disposiciones del llamado escudo social que el Ejecutivo había agrupado en esos decretos. Entre ellas, distintas prórrogas y beneficios de carácter social y fiscal que decaen con la no convalidación.
Pese al revés, hay un matiz clave para quienes ya tomaron decisiones de compra. Las adquisiciones de coches eléctricos y las instalaciones de puntos de recarga realizadas en 2025 se mantienen dentro del perímetro de deducción aplicable en la declaración que se presenta este año, porque corresponden a un ejercicio anterior a la prórroga que se pretendía aprobar para 2026.
El golpe llega en un momento especialmente sensible para el mercado, que venía arrastrando incertidumbre por el calendario de incentivos. Parte del repunte de matriculaciones de vehículos electrificados a comienzos de 2026 se explicaba, según análisis del sector, por entregas y pedidos cerrados en meses anteriores, mientras compradores y marcas esperaban claridad sobre el marco de ayudas.
En ese contexto, la atención del sector se desplaza ahora a otra medida llamada a sostener la demanda. Es el Plan Auto+, dotado con 400 millones de euros, que el Ministerio de Industria y Turismo presentó como programa de ayudas para la compra de vehículos y con carácter retroactivo desde el 1 de enero de 2026.
El Plan Auto+ sigue a la espera de aprobación
Mientras la deducción fiscal para 2026 queda en suspenso por la votación en el Congreso, el Plan Auto+ sigue pendiente de tramitación y convalidación parlamentaria para desplegarse de forma efectiva, lo que mantiene la presión sobre el Ejecutivo y sobre el propio mercado.

Para los consumidores, el escenario se traduce en una recomendación práctica inmediata. Si la compra del vehículo o la instalación del cargador está prevista para 2026, el incentivo fiscal del 15% deja de estar garantizado y dependerá de que el Gobierno logre aprobar una nueva prórroga u otra fórmula normativa que sustituya a la que ha decaído.
Mientras tanto, el debate sobre el coste de acceso al coche eléctrico vuelve a primer plano. La deducción en el IRPF funcionaba como un incentivo relevante para parte de la demanda y su desaparición, aunque sea temporal, puede influir en decisiones de compra en un año en el que el sector espera apoyarse en nuevas ayudas directas como las del Auto+.
