Llevamos años hablando de las baterías en estado sólido, una suerte de imposible hacia el que la industria de los vehículos eléctricos avanza, pero que parecía no terminar de alcanzar nunca. Hasta ahora: Donut Lab ha presentado en el CES Las Vegas 2026 su primera batería de este tipo que, además, no es un proyecto a futuro, si no que estará instalada en modelos de Verge Motorcycles que empezarán a venderse durante el primer trimestre de este año.
El principal punto fuerte de la batería de estado sólido de la marca es que alcanza una densidad energética de 400 Wh/kg. Es una cifra mucho mayor de la que alcanzan las baterías convencionales y que tiene ventajas considerables: en el mismo tamaño y volumen almacena mucha más energía, lo que permite alcanzar mayores autonomías mientras que se contiene el peso, lo que da lugar a estructuras más ligeras y a una mayor versatilidad a la hora de implantarlas en productos de todo tipo, no solo en vehículos.

100.000 ciclos de carga
La compañía asegura que puede cargarse al 100 % en tan solo cinco minutos, sin necesidad de limitar la carga al 80 %, que es algo que se recomienda en las convencionales para retrasar lo máximo su degradación, y también admite descargas completas sin que ello suponga un problema.
Ahí radica otro de sus puntos fuertes: a diferencia de las baterías de ion-litio estándar, la Donut Battery presenta una degradación de capacidad prácticamente nula a lo largo de su vida útil. La empresa anuncia que está diseñada para soportar hasta 100.000 ciclos de carga y descarga, ofreciendo una durabilidad real que supera ampliamente a las tecnologías actuales, y que a lo largo de todos ellos mantendrá prácticamente intacta su capacidad.
También es un concepto que destaca por su seguridad, ya que no utiliza electrolitos líquidos inflamables, no presenta riesgo de fuga térmica en cadena ni formación de dendritas metálicas. Esto, lo que significa, es que elimina las causas fundamentales de los incendios en baterías, haciendo que sea mucho más difícil que se produzcan, lo que serviría para llevar la tranquilidad a uno de los aspectos que más preocupación ha generado sobre los coches eléctricos a lo largo del año pasado.
Su composición química también le otorga una característica muy interesante a nivel de mercado: es más barata. Está fabricada íntegramente con materiales abundantes y asequibles, no depende de elementos escasos o sensibles, por lo que presenta un coste inferior al de las baterías de ion-litio tradicionales. Esto es relevante porque, hoy por hoy, sigue siendo el componente más caro de los vehículos de cero emisiones.
Marko Lehtimäki, director ejecutivo de Donut Lab, declaraba: “Si bien las ventajas son obvias, el futuro de las baterías de estado sólido ha sido un tema en constante evolución, constantemente postergado cuando se pregunta a las empresas que trabajan en electrificación cuándo se convertirán en realidad”.
Una batería versátil
La marca apunta a su versatilidad como otro factor clave, ya que puede producirse en tamaños, voltajes y geometrías totalmente personalizadas, permitiendo su integración en formatos no convencionales. Con esto se refiere a que, más allá de para alimentar vehículos, podría dársele la forma necesaria para, por ejemplo, ir integrada dentro del propio cuerpo de un dron. Gracias a ello, sus posibilidades de uso son muy amplias: desde la movilidad a infraestructuras de recarga, pasando por la defensa o la microelectrónica.
“En Donut Lab, nuestra respuesta sobre la disponibilidad de las baterías de estado sólido para su uso en vehículos de producción es ahora, hoy mismo, no más tarde. Donut Lab ha diseñado una nueva batería Donut de estado sólido de alto rendimiento que puede escalarse a grandes volúmenes de producción y que ya se ha visto en uso real en las motocicletas Verge Motorcycles que estarán en circulación en el primer trimestre”, sentencia Lehtimäki.

