El Mercedes VLE ya se produce oficialmente en la planta que la compañía germana tiene en Vitoria, España. Este es considerado por los propios directivos de la empresa como uno de sus modelos más tecnológicamente avanzados de la gama. Tanto es así que Benjamin Kaehler, jefe de Desarrollo de Mercedes, lo ha titulado como “una auténtica limusina de lujo”. Este vehículo, por ahora 100% eléctrico, cuenta con una autonomía de hasta 713 kilómetros.
Durante una entrevista reciente, Kaehler explicó que el sector está entrando en una nueva etapa en la que elementos como la aerodinámica, la eficiencia o el diseño mecánico vuelven a adquirir una importancia decisiva. El directivo participa directamente en el desarrollo del nuevo Mercedes VLE, uno de los modelos más importantes para la división ‘Vans’.

“El diseño clásico del automóvil vuelve a ser importante”
Según Kaehler, durante los últimos años gran parte de la atención se ha concentrado en el software y en las nuevas tecnologías digitales. Sin embargo, el aumento de la competencia y la necesidad de maximizar la eficiencia han devuelto a primer plano aspectos tradicionales del desarrollo de vehículos.
“El diseño clásico del automóvil vuelve a ser importante”, anotó el responsable de Desarrollo de Mercedes Vans. En su opinión, factores como el peso, la resistencia aerodinámica o la optimización del conjunto mecánico son esenciales para conseguir mayores autonomías y mejores consumos, especialmente en vehículos eléctricos. El directivo destacó que los avances en baterías por sí solos ya no son suficientes para marcar diferencias. La eficiencia global del vehículo y la calidad del diseño vuelven a convertirse en elementos fundamentales para destacar frente a una competencia cada vez más intensa.
La nueva Mercedes VLE como el pináculo de la marca
Kaehler es uno de los máximos responsables del desarrollo de la nueva plataforma VAN.EA, la arquitectura sobre la que se construirán las futuras furgonetas eléctricas de Mercedes. Uno de sus primeros modelos será el VLE, un vehículo que combinará funciones familiares, de transporte VIP y uso profesional.
El responsable de Desarrollo explicó que el objetivo es crear una gama mucho más diferenciada y sofisticada, alejándose de la idea tradicional de las furgonetas convencionales. Mercedes pretende convertir estos modelos en auténticos vehículos premium, con elevados niveles de confort, eficiencia y tecnología. La nueva arquitectura permitirá ofrecer distintas configuraciones de tracción, baterías y niveles de autonomía, además de una mayor integración del software y de los sistemas de asistencia a la conducción.

Pero, según Kaehler en su entrevista con el medio Electrive, “el éxito de estos vehículos no dependerá únicamente de las pantallas o las funciones digitales”. El comportamiento dinámico, el refinamiento y la calidad de construcción seguirán siendo aspectos clave en la experiencia de conducción.
La avanzada fábrica de Vitoria
Uno de los aspectos más importantes del proyecto es que el VLE se fabrica en la planta que Mercedes-Benz tiene en Vitoria. Las instalaciones alavesas desempeñan un papel central en la transformación de la división de vehículos comerciales de la marca. La factoría española lleva décadas siendo uno de los principales centros de producción de Mercedes Vans y actualmente fabrica modelos como la Clase V y la Vito. Con la llegada de la plataforma VAN.EA, la planta afronta una de las mayores transformaciones de su historia para adaptarse a la nueva generación de vehículos eléctricos.
Para ello, la planta recibió una inversión próxima a los 1.000 millones de euros, en una conjunción público-privada, en la que Mercedes ha puesto al día el 80% de toda la fábrica. Para lograrlo, las instalaciones estuvieron paradas durante 5 semanas y, gracias a ello, ahora ya se pueden fabricar los tres mencionados modelos. Esta instalación de Vitoria emplea a 5.000 personas de forma directa y a unas 30.000 indirectas.