Burkhard Weller, uno de los mayores vendedores de coches de Alemania, lo tiene claro: “Las ayudas al coche eléctrico son un disparate”

Burkhard Weller asegura que el coche eléctrico terminará imponiéndose por sí solo. En sus concesionarios ya representa el 36% de los pedidos, frente al 20% de hace un año.

Burkhard Weller ha llevado a cabo una entrevista donde ha dejado clara su opinión del mercado.
Burkhard Weller ha llevado a cabo una entrevista donde ha dejado clara su opinión del mercado. Montaje con ChatGPT
24/08/2026 09:30
Actualizado a 24/08/2026 09:30
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El futuro del coche eléctrico continúa generando dudas en Europa, especialmente alrededor de la necesidad de mantener ayudas públicas que impulsen sus ventas. Sin embargo, Burkhard Weller, fundador de uno de los grandes grupos de concesionarios de Alemania, tiene pocas dudas sobre cuál será finalmente la tecnología dominante. De hecho, considera que los eléctricos terminarán imponiéndose incluso aunque desaparezcan las subvenciones para comprarlos.

Weller habla desde una posición privilegiada para observar qué están demandando realmente los compradores. Su compañía cuenta con más de 2.600 empleados y 43 establecimientos repartidos por Alemania, donde comercializa automóviles de fabricantes tan diferentes como BMW, Toyota o BYD. Durante una entrevista concedida a Handelsblatt, el empresario de 72 años ha explicado cómo está cambiando el mercado y por qué cree que la evolución tecnológica acabará haciendo innecesarias las ayudas al coche eléctrico.

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El 36% de las ventas de Burkhard Weller ya son de coches eléctricos.

Un 36% de sus ventas ya son de coches 100% eléctricos

Uno de los datos más interesantes aportados por Weller procede directamente de sus concesionarios. Los coches eléctricos representan actualmente el 36% de los pedidos que recibe su grupo, cuando hace solamente un año suponían aproximadamente el 20%. Es decir, su peso ha aumentado 16 puntos porcentuales en apenas doce meses.

El empresario atribuye buena parte de esta evolución a la mejora experimentada por los propios vehículos. Especialmente importante resulta la autonomía. Según Weller, cuando los coches eléctricos superan los 400 kilómetros, la preocupación de los compradores por encontrar un cargador pierde buena parte de su importancia. El producto estaría empezando, por tanto, a eliminar por sí mismo algunos de los obstáculos que tradicionalmente frenaban su compra.

Eso no significa que considere resuelto el problema de la infraestructura. Weller reclama reforzar la red existente y, especialmente, instalar más cargadores en las estaciones de servicio. Su razonamiento es que los nuevos eléctricos pueden recuperar energía cada vez más rápidamente, acercando progresivamente sus paradas a la experiencia de repostar un vehículo de combustión.

El empresario tampoco comparte la visión de que la electrificación vaya a acabar con buena parte del negocio de los talleres. Reconoce que desaparecerá una operación tradicionalmente rentable como el cambio de aceite, pero señala que el mayor peso de los eléctricos provoca un desgaste importante de los neumáticos y que su abundante electrónica también necesita reparaciones. Su conclusión es que el negocio posventa cambiará, pero no desaparecerá.

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Los coches eléctricos cada vez se venden más y pronto no necesitarán de subsidios.

“Las ayudas al coche eléctrico son un completo disparate”

Donde Weller se muestra especialmente contundente es al hablar de las subvenciones públicas. Su valoración de la ayuda alemana no deja demasiado margen para la interpretación: “La ayuda al coche eléctrico es un completo disparate. El coche eléctrico se impondrá incluso sin ayudas”, afirma durante la entrevista.

Su crítica parte precisamente de lo que ha observado en el mercado. Antes de que entrase en vigor el nuevo programa alemán el 1 de enero de 2026, asegura que las ventas llegaron a quedar “completamente paralizadas”, ya que los compradores decidieron esperar para beneficiarse posteriormente de la subvención. Ahora detecta el fenómeno contrario, con compras adelantadas gracias al incentivo, y teme que cuando finalice pueda aparecer una nueva caída de la demanda entre los modelos más asequibles.

Weller también señala otra consecuencia que considera contradictoria. Fabricantes chinos como BYD o MG estarían beneficiándose proporcionalmente mucho de estas ayudas públicas, pese a que la Unión Europea mantiene al mismo tiempo aranceles adicionales sobre los eléctricos fabricados en China. El empresario cuestiona así una política que intenta proteger a los fabricantes europeos mediante aranceles mientras incentiva simultáneamente la adquisición de algunos de sus competidores chinos.

Las subvenciones también estarían perjudicando al mercado de segunda mano. Los eléctricos usados no reciben la misma ayuda, pese a que precisamente pueden resultar especialmente interesantes para los compradores con menor presupuesto. Según Weller, estos clientes estarían naturalmente más predispuestos a adquirir un coche eléctrico usado y económico, pero el incentivo aplicado al vehículo nuevo altera esa diferencia de precios.

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El responsable confirma que BYD está siendo realmente exitoso en Alemania.

Los fabricantes chinos ganan clientes por una diferencia de casi 10.000 euros

Weller conoce bien el avance de las marcas chinas porque su propio grupo comenzó a trabajar con BYD en enero. Y los resultados iniciales parecen haberle sorprendido: “Con BYD empezamos en enero y, desde cero, vendimos unas cantidades que fueron aterradoramente positivas”, apunta.

El precio explica, a su juicio, una parte fundamental del fenómeno. Weller asegura que un modelo de BYD puede resultar comparable a uno de Volkswagen en numerosos aspectos y, sin embargo, costar casi 10.000 euros menos. Pese a ello, no cree que semejante ventaja vaya a mantenerse indefinidamente. Cuando las compañías chinas aumenten sus precios para mejorar sus márgenes, espera que sus ventas terminen normalizándose.

El empresario recuerda que ya vivió un fenómeno parecido con los fabricantes japoneses. Estos llegaron a alcanzar aproximadamente un 15% de cuota de mercado antes de perder posteriormente alrededor de la mitad. Su previsión es que las compañías chinas puedan seguir una evolución similar y considera que, actualmente, su crecimiento está impulsado principalmente por el precio.