Encontrar un punto de recarga no garantiza que resulte sencillo saber cuánto se va a pagar, cómo se puede activar o qué alternativa existe cerca. La variedad de tarifas, aplicaciones y sistemas de pago sigue complicando la comparación entre operadores, una situación que, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia, puede limitar la capacidad de elección de los usuarios.
El regulador ha analizado la infraestructura de recarga pública en España y concluye que el mercado mantiene una concentración elevada, mientras persisten obstáculos para que entren nuevos competidores. La CNMC considera que la configuración actual será determinante para la evolución de un sector todavía en expansión y esencial para acelerar la electrificación del transporte.

La red se concentra en pocas compañías pese al aumento de operadores
Los datos empleados por la CNMC, procedentes del Ministerio para la Transición Ecológica, contabilizan 34.311 puntos de recarga gestionados por 129 operadores en unas 8.800 ubicaciones. La cifra contrasta con las estimaciones de Anfac y Aedive, que sitúan el parque por encima de los 55.000 puntos, una diferencia vinculada principalmente al recuento de instalaciones de menor potencia.
La distribución de esa infraestructura muestra una elevada concentración. Los 20 mayores operadores controlan el 95,3% de los puntos recogidos en el estudio, con 32.690 cargadores bajo su gestión. Además, solo siete empresas superan los 1.000 puntos y concentran cerca del 80% de la red analizada por el organismo.
Iberdrola encabezaba la clasificación al cierre de 2025 con cerca de 10.000 puntos, seguida de Endesa, con alrededor de 6.200, y Repsol, con casi 4.900. Estas tres compañías cuentan con presencia en las 50 provincias, mientras que entre los siguientes operadores aparecen Wenea, Barcelona de Serveis Municipals, Tesla, EDP, Eranovum o Telpark.
Los mejores emplazamientos pueden marcar la competencia
La CNMC identifica el acceso a ubicaciones estratégicas como una de las principales variables que pueden condicionar el mercado. Estaciones de servicio, áreas de carretera, aparcamientos públicos, centros comerciales y zonas urbanas con demanda elevada son espacios especialmente relevantes para desplegar recarga y captar usuarios.
El organismo advierte de que las concesiones públicas, licitaciones o acuerdos privados pueden elevar las barreras de entrada cuando establecen plazos excesivos, requisitos desproporcionados o condiciones poco transparentes. El efecto puede ser mayor en un mercado en el que los primeros operadores ya han asegurado presencia en las localizaciones más atractivas.

La conexión a la red eléctrica es otro de los puntos señalados. La CNMC reclama una vigilancia reforzada sobre el acceso y la conexión, especialmente cuando intervienen grupos con actividades en distintos segmentos de la energía. También pide simplificar un marco normativo que sigue siendo fragmentado y que puede añadir costes y retrasos a la instalación de nuevos cargadores.
La CNMC pide más claridad en precios y condiciones de recarga
El estudio pone el foco en la dificultad para comparar servicios antes de iniciar una carga. Las diferencias entre precios por energía, tiempo, potencia, suscripciones, aplicaciones o métodos de pago pueden hacer menos transparente la oferta disponible y reducir la presión competitiva entre las empresas.
Para evitarlo, la CNMC plantea reforzar la información que reciben los usuarios y mejorar la comparabilidad de tarifas y condiciones. El objetivo es que el crecimiento de la red no dependa solo del número de puntos instalados, sino también de un mercado más accesible, con mayor competencia y con procedimientos más claros tanto para los operadores como para los conductores.