El CEO de BYD, Wang Chuanfu, advierte: "la industria china de coches eléctricos está entrando en una etapa de eliminación"

En plena guerra comercial, el mayor fabricante del país, BYD, está demostrando que la caída de precios puede suponer un grave problema para los beneficios de las marcas.

Wang Chuanfu, presidente y fundador de BYD, es uno de los rostros menos conocidos de la industria.
Wang Chuanfu, presidente y fundador de BYD, es uno de los rostros menos conocidos de la industria.
15/04/2026 07:00
Actualizado a 15/04/2026 07:00

El tono en la sede de BYD ha pasado del triunfalismo a la cautela estratégica. Tras la presentación de resultados del ejercicio 2025 (marzo de 2026), el presidente de la compañía, Wang Chuanfu, ha calificado el momento actual del mercado chino como una "fase de eliminación brutal" (knockout stage). Por primera vez desde 2021, el gigante de los vehículos de nueva energía ha visto cómo su beneficio neto anual caía un 19%, situándose en los 32.600 millones de yuanes (unos 4.500 millones de dólares), a pesar de haber arrebatado a Tesla el trono mundial de ventas de eléctricos puros.

Este retroceso financiero es el resultado directo de la feroz guerra de precios que BYD inició para consolidar su dominio. Aunque la marca logró vender la cifra récord de 4,6 millones de vehículos en 2025, los márgenes de beneficio se han visto severamente erosionados por los constantes descuentos necesarios para frenar el avance de competidores como Geely, Xiaomi o Huawei. Wang Chuanfu ha advertido a los accionistas que la competencia ha alcanzado un "punto de ebullición" y que el sector está entrando en un periodo de consolidación donde solo las empresas con mayor músculo tecnológico y escala sobrevivirán.

BYD
BYD ya se ha visto superada por su rival Geely.

El coste de la corona: menos margen y 100.000 empleos menos

Los datos revelan que el liderazgo tiene un precio muy alto en el actual escenario deflacionario de China. Mientras los ingresos de BYD apenas crecieron un 3,5% (la cifra más baja en seis años), el número de vehículos vendidos aumentó casi un 8%, lo que confirma que el precio medio por coche ha caído drásticamente. Esta presión sobre los márgenes ha forzado a la compañía a tomar medidas drásticas de eficiencia. BYD tiene programada una reducción de plantilla de casi 100.000 empleados, un 10%, marcando el primer gran recorte de personal en la historia reciente de la firma.

Sin embargo, Wang Chuanfu no se muestra pesimista, sino pragmático. Según el presidente, la ventaja competitiva de BYD ahora reside en su ejército de 120.000 ingenieros y en su capacidad de innovación constante. La compañía planea responder a esta "fase de eliminación" acelerando el lanzamiento de nuevas tecnologías que vuelvan a distanciarla de sus rivales, enfocándose especialmente en mejorar la carga rápida en climas fríos y en la conducción autónoma avanzada.

Fábrica BYD
BYD empezará, a finales de año, a fabricar sus primeros coches en Europa.

La exportación como tabla de salvación

Ante la debilidad del mercado doméstico, donde las ventas de BYD han caído por séptimo mes consecutivo, la compañía ha puesto sus esperanzas en el extranjero. Wang Chuanfu ha elevado el objetivo de ventas internacionales para 2026 hasta los 1,5 millones de unidades, lo que supondría que los mercados fuera de China aporten casi la mitad del negocio total de la empresa en el futuro. En los mercados internacionales, BYD logra márgenes significativamente mayores que en China, lo que ayudará a compensar las pérdidas de la guerra de precios local.

La directiva confía en que su dominio de la cadena de suministro y su integración vertical le permitan resistir este "periodo de purga" mejor que a las startups locales que carecen de beneficios. Según los analistas, si BYD -que fabrica sus propias baterías y chips- está sufriendo, el resto de la industria se enfrenta a una amenaza existencial. La consigna para 2026 es clara: sacrificar rentabilidad a corto plazo para ser uno de los pocos supervivientes que queden en pie cuando el mercado finalmente se estabilice.

¿Qué significa esto para el comprador europeo?

Para el consumidor en mercados como el español, esta "fase de eliminación" son noticias agridulces. Por un lado, la necesidad de BYD de exportar para sobrevivir garantiza la llegada de modelos a precios competitivos y su nueva e impresionante red de carga ultrarrápida. Por otro, la inestabilidad del sector en China sugiere que muchas marcas que estamos empezando a conocer podrían desaparecer en los próximos 24 meses, dejando a BYD y a unos pocos gigantes más como los únicos interlocutores fiables a largo plazo. Actualmente se cuentan más de 100 fabricantes chinos diferentes. Un número considerable que se ha reducido significativamente en los últimos años. En pleno auge llegaron a contabilizarse más de 300 marcas diferentes. China espera otra purga que reduzca aún más la participación del mercado.