Markus Haupt, consejero delegado de SEAT y CUPRA, ha resaltado el papel estratégico de la planta de Martorell (Barcelona) en la transformación de la compañía hacia la movilidad eléctrica, en un contexto industrial desafiante en el que la electrificación y la sostenibilidad son prioridades para el sector automovilístico europeo.
La factoría ha cerrado 2025 con un volumen de producción que supera las expectativas pese a ajustes operativos y ha iniciado una nueva etapa con la inauguración de su planta de ensamblaje de baterías, pieza clave en la próxima etapa de producción de coches eléctricos.

Una nueva etapa para SEAT y CUPRA
Haupt ha descrito la apertura de la nueva planta de baterías como un “punto de inflexión en la historia de SEAT & CUPRA”. La instalación, construida con una inversión de 300 millones de euros sobre una superficie de 64.000 metros cuadrados, es un paso crucial dentro de la estrategia para consolidar a España como un centro europeo de electromovilidad y posicionar a Martorell como “el epicentro de la movilidad del futuro”.
La capacidad productiva de esta planta de ensamblaje, que puede fabricar un sistema de batería cada 45 segundos (equivalente a 1.200 unidades diarias y hasta 300.000 anuales) permitirá alimentar la producción en serie de los primeros coches eléctricos urbanos previstos en Martorell a partir de 2026: el CUPRA Raval y el Volkswagen ID. Polo. Ambos modelos forman parte de la nueva generación de vehículos 100 % eléctricos diseñados para, según la marca, democratizar la movilidad eléctrica en Europa.
En declaraciones a los medios durante la ceremonia inaugural, Haupt enfatizó que la planta está “lista para producir coches 100 % eléctricos ‘Made in Spain’ que harán la movilidad eléctrica accesible en toda Europa”. Con estas palabras, el CEO subrayó que Martorell ha superado con éxito la fase de transformación y se encuentra preparada para iniciar la producción de cero emisiones en serie el próximo año.
Los planes de SEAT y CUPRA prevén alcanzar una capacidad total de producción de 600.000 vehículos al año en Martorell, de los cuales la mitad, unos 300.000, estarían orientados a modelos eléctricos cuando todas las líneas estén plenamente operativas. Esta capacidad situaría a la planta entre las más productivas del grupo Volkswagen en Europa, junto con otros centros clave del consorcio.

La producción en 2025 y su transición operativa
El año pasado, la producción global de vehículos en Martorell alcanzó 470.347 unidades, superando las previsiones iniciales que apuntaban a alrededor de 460.000 coches en un ejercicio marcado por la reconfiguración de parte de las instalaciones para la electrificación. Pese a que una de las líneas estuvo parada durante parte del año para adaptar sus procesos a los nuevos modelos eléctricos, la planta mantuvo un ritmo productivo elevado gracias a las dos líneas restantes.
La ligera caída en la producción respecto a años anteriores se entiende en el contexto de esta transición industrial, que implicó tanto la remodelación de infraestructuras como la implementación de nuevas tecnologías. Haupt ha subrayado que “lo importante es empezar a producir”, refiriéndose a la fase de electrificación en la que ahora se encuentra la planta y el sector en general.
Además, la puesta en marcha del ensamblaje de baterías en Martorell ha generado empleo: se estima que la planta de baterías creará 400 puestos de trabajo directos y 100 indirectos una vez que los tres turnos de producción estén en funcionamiento. Estos empleos, según Haupt, contribuirán a reforzar el tejido industrial de la región y a consolidar la posición de España como un actor relevante en la cadena europea de valor de la movilidad eléctrica.
De cara a 2026, SEAT estima un crecimiento de la producción en Martorell, con cifras que podrían situarse en torno a 488.000 vehículos fabricados en el año, impulsadas por el inicio de las líneas de producción eléctrica. Aunque estas cifras todavía dependen de la evolución del mercado y de diversos factores externos, Haupt se ha mostrado confiado en la capacidad de la fábrica para adaptarse a las nuevas demandas y mantener su competitividad.
La visión de Haupt y del equipo directivo incluye no solo la producción de vehículos eléctricos, sino también la consolidación de Martorell como un polo industrial flexible capaz de integrar tanto modelos tradicionales como eléctricos. Esta dualidad permitirá a SEAT y CUPRA responder a las demandas del mercado durante un período de transición, en el que la electrificación crece progresivamente.
La transformación de Martorell va más allá de la fábrica en sí. Haupt ha defendido que la puesta en marcha de la planta de baterías y la producción de vehículos eléctricos en España son fruto de años de trabajo, inversión y colaboración con el grupo Volkswagen y socios estratégicos, así como con las autoridades. Este esfuerzo conjunto, que forma parte de un proyecto industrial más amplio con inversiones de hasta 10.000 millones de euros en el país, aspira a situar a España como un referente europeo en electromovilidad.
Las declaraciones de Markus Haupt colocan a la fábrica de Martorell en el centro de la estrategia de electrificación de SEAT y CUPRA, con perspectivas ambiciosas para los próximos años y un compromiso firme con la producción de vehículos eléctricos que impulsen una movilidad sostenible en Europa.