Great Wall Motor, uno de los grandes fabricantes chinos, cerró 2025 con un récord que explica por qué vuelve a mirar a Europa con ambición. La compañía vendió 1.323.672 vehículos en todo el mundo y, en plena reactivación de su ofensiva en el continente, su responsable internacional ha lanzado un mensaje directo sobre el mercado europeo.
La cifra no es menor para un grupo que quiere crecer fuera de China en un momento de competencia feroz y márgenes cada vez más ajustados. Según datos publicados por medios del sector, GWM mejoró sus ventas anuales y también elevó sus entregas de vehículos electrificados y sus volúmenes en el exterior.

Europa y el gran potencial para las marcas chinas
El tamaño de GWM queda lejos de los gigantes chinos que dominan titulares. BYD cerró 2025 con alrededor de 4,5 millones de ventas de turismos en total y 2.256.714 eléctricos puros, una escala que le permite competir por volumen global y empujar precios. En paralelo, el Grupo Chery también juega en otra liga con 2.806.393 vehículos vendidos en 2025 y un fuerte peso del negocio internacional. No obstante, las cifras de GWM no son nada desdeñables.
Esa comparación ayuda a entender por qué Europa es tan estratégica para GWM. La firma busca compensar un mapa global donde no todos los mercados están abiertos o son igual de accesibles para los fabricantes chinos y, por eso, su hoja de ruta fija un objetivo ambicioso de ventas fuera de China para 2030.
En ese contexto llega la frase que resume el enfoque. “Europa aún tiene un gran potencial para las marcas chinas”, declaró Parker Shi, presidente de GWM International, en una entrevista que enmarca el regreso del grupo a la región. La idea no es solo vender coches eléctricos, sino competir con una oferta más amplia por tipo de propulsión.
Reuters explica que GWM relanza su “gira” europea con un giro respecto a su primer intento, que se apoyó más en el eléctrico y terminó perdiendo fuelle, hasta el punto de cerrar su oficina de Múnich en 2024. Ahora la marca quiere reforzar híbridos y modelos de combustión para adaptarse a mercados donde la infraestructura de carga y el ritmo de adopción no son homogéneos.
GWM planea abrir una fábrica en Europa
La otra pata del plan es industrial. GWM planea levantar una fábrica en Europa con capacidad de 300.000 coches al año hacia 2030, un proyecto clave para escalar ventas y, al mismo tiempo, reducir fricciones comerciales y logísticas en un mercado donde los aranceles y el origen del producto importan cada vez más.

Si se mira el tablero, se ve por qué Europa se ha convertido en una carrera de fondo para las marcas chinas. BYD está reforzando su expansión con producción local, con una planta en Hungría prevista para arrancar y otra en Turquía en el calendario de la compañía, además de ampliar su ofensiva con marcas como Denza y una estrategia que combina eléctricos y, en algunos países, más foco en híbridos enchufables.
Chery, por su parte, está empujando su desembarco europeo con una estrategia multimarcas y una presencia cada vez más visible en mercados como Reino Unido, donde ha ido encadenando lanzamientos y crecimiento comercial. En paralelo, su escala global le da músculo para sostener red, marketing y producto mientras sigue elevando ventas y exportaciones.

El aviso de GWM, por tanto, no es solo una frase de relaciones públicas. Es la señal de que la pelea por Europa entra en un tramo más serio, con más modelos, más tecnología, más redes y, sobre todo, más fabricación local. La oportunidad existe, pero también la presión competitiva, porque el mercado europeo ya no es un terreno virgen para las marcas chinas y cada paso se mide en producto, precio y credibilidad.
