El mercado 100% eléctrico todavía no es lo suficientemente maduro como para sobrevivir sin la presencia de ayudas gubernamentales. Tras el fin del Plan MOVES, el Gobierno anunció la llegada de un nuevo e importante paquete de ayudas a la compra de vehículos eléctricos y/o electrificados; el ya popular Plan Auto+ regado con 400 millones de euros. Sin embargo, casi medio año después el programa todavía no se ha activado y, lo que es peor, ya se han gastado la mitad de los fondos.
El nuevo Plan Auto+ tiene previsto abrir su periodo de solicitudes oficiales a comienzos de julio, ofreciendo hasta 4.500 euros de ayuda por la compra de un coche 100% eléctrico capaz de cumplir los requisitos fijados por el Estado. Durante estos meses, los fabricantes han estado adelantando el dinero a los clientes y se cree que ya son más de 200 millones los que las marcas solicitarán en el mismo momento en el que las autoridades abran el periodo de acogimiento. Las autoridades han confirmado que la medida contará con carácter retroactivo para las operaciones realizadas desde el 1 de enero de 2026, garantizando el acceso a las subvenciones para los usuarios que ya hayan adquirido un vehículo elegible.
La batería: el eje principal de las ayudas

Uno de los principales requisitos para optar a la máxima ayuda posible se centra en el origen de la batería. El Estado pensaba bonificar solo a aquellos coches cuyas baterías hubiesen sido producidas en la Unión Europea. Sin embargo, ahora el Ministerio de Industria y Turismo ha relajado las exigencias tal y como le pedían diversas asociaciones de consumidores y empresas relacionadas con el sector.
Antes se exigía una producción completa, ahora el ministerio considerará que una batería está producida en la Unión Europa con que al menos “una parte del proceso de fabricación se realice en la región”. Esta condición se suma a los ya sabidos requisitos de sostenibilidad de la normativa europea. Esto quiere decir que los fabricantes europeos tendrán más ventajas que los chinos que deriven sus productos desde el Lejano Oriente.
Distribución de importes por categorías de vehículos industriales y turismos

El Plan Auto+ entrará oficialmente en vigor más tarde de lo esperado. De los 400 millones presupuestados, 350 millones son para particulares, 42 millones para empresas de hasta 10 trabajadores y otros 8 millones para autónomos. La asignación económica de los fondos se segmentará de manera precisa atendiendo al tipo de vehículo y a su carácter eléctrico. El programa contempla las siguientes ayudas económicas:
- Los vehículos de la categoría M1, correspondientes a automóviles de turismo convencionales destinados al transporte de personas, dispondrán de una subvención media fijada en 3.100 euros por unidad.
- Los modelos encuadrados en la categoría N1, que abarca a los vehículos comerciales ligeros concebidos para el transporte de mercancías, contarán con una dotación media establecida en 4.200 euros por unidad.
Previsiones de demanda del mercado y falta de fondos
Los estudios previos estiman que aproximadamente el 82,7% de los compradores potenciales solicitarán las ayudas, basándose en las métricas registradas en anteriores planes como el MOVES. Sin embargo, fuentes relacionadas con el sector reconocen que ya pueden haberse asignado la mitad de los fondos, unos 200 millones de euros. Si finalmente el Gobierno ejecuta el Plan Auto+ a principios del mes de julio, las ayudas podrían acabarse en apenas 2 meses. Hasta finales de septiembre o, como mucho, inicios de octubre. No menos importante es que los compradores que ya se han beneficiado de las ayudas -adelantadas por las marcas- tienen como máximo un plazo de un año desde la matriculación para devolver ese dinero al concesionario. Algo que no está del todo claro teniendo en cuenta el habitual exceso burocrático con el que han operado otros planes de ayuda.