Mientras buena parte de la industria del automóvil sigue buscando nuevas formas de generar ingresos mediante pagos mensuales y funciones bloqueadas por software, Volvo acaba de posicionarse claramente en contra de esa estrategia. Un alto directivo de la marca sueca ha reconocido públicamente que cobrar suscripciones por elementos básicos del coche puede acabar dañando seriamente la relación con los clientes.
La declaración llega en un momento especialmente delicado para los fabricantes premium. Durante los últimos años, muchas marcas han intentado trasladar al automóvil el modelo de negocio típico de smartphones y plataformas digitales. Este no es otro que vender el coche inicialmente y después cobrar cuotas mensuales por activar determinadas funciones mediante software. BMW, Mercedes-Benz o Tesla han experimentado ya con este enfoque en distintos mercados.

El jefe de Volvo deja clara su oposición a este sistema
Contra esto, precisamente, se ha posicionado el director de Ingeniería y Tecnología de Volvo, Anders Bell, en una reciente entrevista. En su intervención, el responsable afirmó: “Bajo ningún concepto le cobraremos por algo que usted sabe perfectamente que viene instalado en su coche y luego le cobraremos por activarlo. Eso sería como pegarse un tiro en el pie”.
De hecho, pone de ejemplo el último movimiento de BMW, en el cual, la marca bávara en algunos mercados cobraba a sus propietarios 18 dólares al mes en concepto de uso por los asientos calefactados. Esta particularidad también se ha ampliado a otros puntos, como el desbloquear más potencia durante un cierto tiempo u otras muchas posibilidades.
Bell afirma que “no haríamos eso”, mencionando los posibles servicios de suscripción cada vez más presentes en los coches eléctricos. “En el ámbito de la automatización más avanzada, por ejemplo, creo que la gente estará dispuesta a pagar por ella en el futuro”, abriendo así una puerta a esta posibilidad, aunque sólo sea para el sistema de conducción autónoma, según explicó en el medio CarBuzz.

“Seguro que habrá tipos de productos o funciones por los que la gente estará dispuesta a pagar, pero tiene que ser exactamente igual que en el sector de la electrónica de consumo, donde el cliente entiende: ‘esto es un trabajo importante que se ha realizado’”, afirmó el directivo quien se posiciona más cercano a este sistema si es en pos de la conducción autónoma.
Volvo busca la excelencia tecnológica
Todo este debate está directamente relacionado con la llegada masiva de los llamados SDV, los (‘Vehículos Definidos por Software’ por sus siglas en inglés). Estos coches funcionan cada vez más como dispositivos electrónicos conectados, capaces de activar nuevas funciones mediante actualizaciones OTA y modificar parte de su comportamiento digital tras la compra.
Volvo prepara precisamente su nueva generación tecnológica basada en esta filosofía, empezando por el nuevo EX60 eléctrico. La compañía quiere que el software permita mejorar continuamente el vehículo durante años, añadiendo capacidades nuevas y optimizando sistemas ya existentes. Pero la marca insiste en que eso no debe convertirse automáticamente en una excusa para monetizar cada función del coche.

Pese a todo, Volvo parece apostar por una estrategia mucho más conservadora en este terreno. La marca considera que abusar de las cuotas mensuales puede terminar erosionando la confianza del cliente y dañar la imagen premium de la compañía. En una industria donde cada vez más fabricantes compiten por fidelizar usuarios eléctricos y tecnológicos, la experiencia de propiedad se está convirtiendo en un factor casi tan importante como el propio coche.