La digitalización del automóvil ha traído importantes avances en comodidad, seguridad y eficiencia, pero también nuevos riesgos. Según un análisis de Lazarus Technology, empresa especializada en ciberseguridad y análisis forense digital, más de la mitad de los coches que circulan actualmente por las carreteras españolas son potencialmente “hackeables”.
De los cerca de 29 millones de turismos que conforman el parque móvil en España, alrededor de 15 millones incorporan algún tipo de sistema de conectividad. Estos incluyen tecnologías como Bluetooth, aplicaciones móviles, arranque sin llave, sistemas de localización, telemetría o conexión a servicios en la nube, elementos que pueden ser explotados por ciberdelincuentes como puerta de entrada al vehículo.
Aumento preocupante de los ataques digitales

La amenaza no es teórica. Durante 2025, los incidentes relacionados con accesos electrónicos no autorizados a vehículos crecieron casi un 40%, según los datos manejados por Lazarus a partir de estadísticas de Anfac y la Dirección General de Tráfico (DGT). En muchos de estos casos, los coches fueron bloqueados o manipulados de forma remota sin que el propietario detectara daños visibles.
Los ataques más habituales incluyen la inmovilización del vehículo, la imposibilidad de abrir o cerrar las puertas, la modificación de credenciales digitales o la alteración de parámetros electrónicos clave para su funcionamiento.
El “secuestro digital” del coche
Uno de los fenómenos más preocupantes es el denominado “secuestro digital”. A diferencia del robo tradicional, los ciberdelincuentes no buscan llevarse el vehículo, sino bloquearlo electrónicamente y exigir un pago económico a cambio de devolver el control al propietario.

Este tipo de extorsión aprovecha la dependencia del software y de los sistemas conectados, dejando al conductor sin posibilidad de usar su coche hasta resolver el ataque.
Aseguradoras ante un nuevo escenario de riesgo
Pese al crecimiento de estos incidentes, actualmente no existen en España pólizas específicas de ciberriesgo para vehículos particulares. No obstante, las aseguradoras comienzan a incluir coberturas adicionales y servicios especializados dentro de los seguros tradicionales.
El aumento de los coches conectados está obligando al sector a redefinir los escenarios de siniestro, analizar responsabilidades y apoyarse cada vez más en el análisis forense digital para determinar el origen de los incidentes.
Coches eléctricos y riesgos añadidos
Los vehículos eléctricos presentan, además, vulnerabilidades específicas. Un atacante puede interferir en el proceso de recarga a través de la aplicación del vehículo, el sistema de gestión de carga o la comunicación con el punto de recarga. Esto puede impedir completar la carga sin necesidad de manipular físicamente la instalación, dejando el coche inutilizable.
Desde Lazarus Technology advierten de que estos ataques podrían aumentar a corto y medio plazo, a medida que los vehículos dependan más del software y de servicios en la nube.
“El mantenimiento de los sistemas actualizados, el uso de contraseñas seguras y la atención a las alertas de seguridad de los fabricantes son medidas clave para reducir riesgos”, señala Juan Manuel Martínez Alcalá, director tecnológico de Lazarus.