Durante años, los fabricantes europeos apostaron decididamente por los coches eléctricos puros como única vía para avanzar hacia la descarbonización. Sin embargo, el ritmo de adopción del vehículo eléctrico no está siendo uniforme en todo el territorio europeo y muchos clientes continúan mostrando reticencias relacionadas con la autonomía o la infraestructura de recarga. Ante este escenario, algunas marcas han comenzado a explorar soluciones intermedias que hasta hace poco parecían reservadas al mercado chino.
Ford y Renault se encuentran entre los fabricantes que han puesto el foco en los vehículos eléctricos con extensor de autonomía, conocidos como EREV por sus siglas en inglés. Ambas compañías consideran que esta tecnología puede desempeñar un papel importante en Europa durante los próximos años, especialmente entre aquellos conductores que todavía no están preparados para dar el salto definitivo a un coche completamente eléctrico.

Una tecnología que parecía olvidada en Europa
Aunque a priori suene a algo similar o, directamente, lo mismo. Ciertamente las diferencias entre un coche híbrido enchufable (PHEV) o uno con extensor de autonomía (EREV) son altas. En los modelos con extensor de autonomía, las ruedas siempre son impulsadas por motores eléctricos, mientras que el motor de combustión actúa exclusivamente como generador para recargar la batería cuando esta se agota. Por su parte, los PHEV también se pueden mover mediante el bloque de gasolina.
Esta particular configuración permite disfrutar de una experiencia de conducción similar a la de un eléctrico puro y, al mismo tiempo, eliminar la ansiedad por la autonomía en viajes largos. La fórmula ha tenido un enorme éxito en China, donde marcas de gran calado han logrado cifras de ventas espectaculares gracias a este planteamiento. Ahora, Ford y Renault consideran que Europa podría seguir un camino parecido al país asiático.
Ford y Renault se alinean con los coches de autonomía extendida
Ford lleva meses trabajando en esta tecnología y recientemente confirmó que está desarrollando una nueva generación de vehículos eléctricos con extensor de autonomía. La compañía considera que este sistema puede resultar especialmente atractivo en segmentos como los SUV y las pick-ups, donde las grandes baterías necesarias para alcanzar elevadas autonomías incrementan notablemente el peso y el coste.
“Para vehículos grandes, tiene sentido usar híbridos enchufables o extensores de autonomía, porque es una locura que coches de 2,5 o 2,7 toneladas circulen por los centros urbanos a diario”, afirmó François Provost, CEO del Grupo Renault, recientemente al medio Automobilwoche. Para él, un EREV podría ofrecer con facilidad una autonomía eléctrica de unos 200 km, una cifra más que correcta para los desplazamientos cotidianos por las ciudades.

Modelos clave de Ford y Renault para adoptar esta tecnología
La estrategia del fabricante estadounidense pasa por utilizar baterías más pequeñas y ligeras, apoyadas por un motor de combustión que únicamente actuará como generador. Según diversos responsables de Ford, esta tecnología permitirá responder a las necesidades de aquellos clientes que todavía no consideran viable depender exclusivamente de la red de recarga. La marca cree que los EREV pueden facilitar una transición más gradual hacia la movilidad totalmente eléctrica.
Por el momento se desconoce cuáles serían los primeros modelos de Ford en adoptar esta tecnología, aunque todo apunta a que el futuro Bronco de acceso (que se fabricará en Valencia) sería uno de los candidatos clave. Por el lado de Renault tampoco hay una confirmación a esto, pero muchos rumores apuntan a los sucesores del actual Scénic y el Rafale.
Los eléctricos con extensor de autonomía permiten reducir el tamaño de las baterías, abaratar costes y ofrecer autonomías totales superiores a los 1.000 kilómetros, factores que pueden resultar decisivos para muchos compradores. En España ya se han comercializado algún que otro modelo con esta tecnología, como el Mazda MX-30 REEV o el Leapmotor C10 EREV.