Nos guste o no, la realidad es que España ya tendría a día de hoy capacidad para ofrecer más de 74.500 puntos públicos de recarga si toda la infraestructura ya instalada estuviera disponible. Sin embargo, únicamente 56.682 cargadores se encontraban operativos al cierre de junio de 2026, según los datos del segundo Barómetro de Electromovilidad del año elaborado por ANFAC.
La diferencia procede de 17.821 instalaciones que todavía no pueden prestar servicio, una cantidad equivalente al 23,9% del total. En la práctica, casi uno de cada cuatro cargadores públicos instalados en el país permanece inactivo, ya sea por averías, problemas de conservación o retrasos en su conexión a la red eléctrica.

La red crece, pero no al mismo ritmo que su disponibilidad
Entre abril y junio se pusieron en servicio 1.605 nuevos puntos de recarga, lo que permitió elevar en un 2,9% la infraestructura operativa respecto al trimestre anterior. El avance mantiene la tendencia de crecimiento de la red pública, aunque las cifras también muestran que la instalación física de los equipos no garantiza que puedan ser utilizados.
Una parte de los cargadores contabilizados continúa pendiente de los permisos o trabajos necesarios para conectarse a la red de distribución. Otros presentan incidencias técnicas o se encuentran en un estado que impide su funcionamiento, por lo que quedan excluidos de la oferta real disponible para los conductores.
La puesta en marcha de estas instalaciones permitiría pasar de los actuales 56.682 cargadores operativos a un total de 74.503. El volumen de puntos bloqueados revela así que una parte relevante del despliegue ya se ha ejecutado, pero todavía no se ha convertido en infraestructura útil.
Más vehículos electrificados elevan la presión sobre la infraestructura
La situación coincide con un aumento de las matriculaciones de vehículos eléctricos e híbridos enchufables. Durante el primer semestre de 2026 se registraron 141.143 turismos electrificados en España, una cifra que situó su cuota conjunta en el 21,8% del mercado.
El crecimiento del parque con capacidad de recarga aumenta la importancia de disponer de una red estable, accesible y repartida por el territorio. La falta de funcionamiento de miles de equipos reduce la cobertura efectiva y puede afectar especialmente a los desplazamientos en los que existen pocas alternativas de recarga.
ANFAC identifica el acceso a la red de distribución como uno de los principales obstáculos para activar nuevas instalaciones. La patronal reclama agilizar estos procesos, además de reforzar el mantenimiento de los equipos que ya han entrado en servicio para evitar que las averías reduzcan la capacidad disponible.

ANFAC reclama datos oficiales y actualizados
La asociación también plantea la creación de una plataforma oficial única que reúna información sobre el estado de los cargadores. Esta herramienta debería permitir consultar su disponibilidad y el precio de la energía, evitando que las cifras de infraestructura instalada incluyan puntos que no pueden utilizarse en ese momento.
El despliegue de estaciones de mayor potencia continúa avanzando, pero los datos del segundo trimestre reflejan que el reto no se limita a ampliar la red. La conexión, la reparación y la conservación de los cargadores existentes serán determinantes para que el incremento de instalaciones se traduzca en una mejora efectiva del servicio público de recarga.