Los coches eléctricos ya no solo representan una alternativa a los vehículos de combustión por sus menores emisiones, también empiezan a imponerse por una cuestión puramente económica. Según los datos recogidos por el Consejo Internacional sobre Transporte Limpio (ICCT) en su último informe EV Transition Check, conducir un automóvil eléctrico de batería en la Unión Europea resultó un 33 % más barato que utilizar un coche de gasolina durante 2025.
El estudio compara los costes de utilización de vehículos eléctricos y automóviles con motor de gasolina teniendo en cuenta tanto aquellos que se cargan en instalaciones privadas como los que dependen exclusivamente de puntos de recarga públicos. En ambos casos, la conclusión resulta favorable al coche eléctrico. Incluso recurriendo únicamente a cargadores públicos, generalmente más caros que cargar el vehículo en casa, el coste de utilización de un eléctrico fue un 28 % inferior al de un automóvil de gasolina el año pasado.

Coches eléctricos más baratos
Uno de los factores que está contribuyendo a reducir la diferencia económica entre eléctricos y modelos de combustión se encuentra en el propio precio de compra. Los coches eléctricos siguen siendo, en muchos casos, más caros que sus equivalentes de gasolina, pero la brecha se ha reducido considerablemente. El ICCT señala que en 2025 los vehículos eléctricos ya habían alcanzado niveles de precio similares a los de gasolina en los tres principales segmentos del mercado.
El análisis utiliza como referencia el mercado alemán, el mayor de Europa, a partir de los precios de unos 100.000 vehículos. Los datos muestran que, entre 2020 y 2025, el precio de adquisición de los coches eléctricos de batería en Alemania, una vez ajustado por inflación, se redujo un 18 %. Durante el mismo periodo los automóviles con motor de combustión aumentaron sus precios un 2 %.
Marie Rajon Bernard, investigadora principal del ICCT y autora principal del informe, explica: “Los conductores de vehículos eléctricos en Europa pagan alrededor de un tercio menos que los de automóviles de gasolina. Es difícil pasar por alto ese ahorro. También explica por qué el mercado automovilístico sigue avanzando en una misma dirección. Prevemos que la adopción de vehículos eléctricos de batería en toda Europa aumente en los próximos años si se mantienen las políticas actuales”.
Baterías más asequibles y mayor oferta de modelos
Detrás de esta evolución aparece uno de los componentes más importantes de cualquier vehículo eléctrico: la batería. Según el ICCT, el coste de las mismas cayó un 35 % entre 2020 y 2025 a nivel mundial, una reducción que está permitiendo a los fabricantes ajustar progresivamente los precios de sus modelos eléctricos y deja margen para que puedan seguir bajando en los próximos años.
Peter Mock, director del ICCT en Europa, señala: “Hemos observado que los precios de los automóviles no han bajado tan rápidamente como los costes de las baterías, lo que nos indica que existe margen para que los coches eléctricos sean más económicos en los próximos años. Este es un momento crucial para los fabricantes de automóviles a escala mundial. En lugar de cambiar de rumbo, los fabricantes europeos deberán mantener e intensificar sus inversiones en electrificación. La competencia en este mercado se intensificará”.
Otro aspecto que juega a favor de los eléctricos es la evolución de la oferta disponible en el mercado. Entre 2020 y 2025, el número de modelos se multiplicó por cuatro, ofreciendo a los compradores muchas más posibilidades que hace apenas unos años. Al mismo tiempo, la producción europea de vehículos completamente eléctricos ha aumentado y estos modelos alcanzaron en 2025 una cuota de mercado del 18 %.
El informe del ICCT también pone sobre la mesa otro dato relevante: el ahorro económico no es la única ventaja de los eléctricos. Considerando todo su ciclo de vida, desde la fabricación hasta su utilización, los coches eléctricos generan un 73 % menos de emisiones de gases de efecto invernadero que los vehículos de gasolina. En el transporte pesado, la diferencia es todavía mayor: los camiones eléctricos pueden reducir las emisiones de CO2 un 86 % frente a los diésel.

