Mercedes-Benz acaba de presentar uno de los movimientos más importantes de toda su estrategia eléctrica. La marca alemana asegura que el nuevo GLB eléctrico reducirá aproximadamente un 21% las emisiones de CO2 en su cadena de suministro y fabricación con respecto a una producción convencional. Y lo realmente importante no es solo el dato, sino cómo pretende conseguirlo.
El nuevo GLB eléctrico se desarrollará sobre la plataforma MMA de la marca alemana, una arquitectura creada específicamente para vehículos eléctricos y diseñada desde el principio con criterios de descarbonización y economía circular. La compañía considera que la gran batalla medioambiental del automóvil ya no depende únicamente del tubo de escape, sino también de todo lo que ocurre durante el proceso de producción y logística e incluso una vez el coche en sí culmine con su periodo vital.

Los Mercedes eléctricos no sólo son eficientes en su vida útil
Uno de los principales ‘peros’ del coche eléctrico es que fabricar baterías sigue generando unas cifras de emisiones de carbono importantes. Mercedes intenta responder precisamente a esa crítica. Según la compañía, la producción de las celdas de batería utilizando electricidad renovable permitirá reducir alrededor de un 40% las emisiones asociadas a las propias baterías, lo que equivale a ahorrar hasta 2,8 toneladas de CO2 por vehículo en toda su vida.
La estrategia también afecta al aluminio, uno de los materiales más utilizados en coches modernos. Más del 50% del aluminio empleado en el nuevo GLB procederá de fundiciones alimentadas con energías renovables, reduciendo aproximadamente un 30% las emisiones asociadas a estos componentes. Mercedes calcula que solo esta medida permitirá ahorrar unas 0,6 toneladas de CO2 en cada coche.
Materiales clave para la reducción de emisiones
El acero también entra dentro del plan de descarbonización. Mercedes utilizará acero producido en hornos eléctricos alimentados por energía renovable y estudia además futuros procesos basados en hidrógeno verde para acercarse a una fabricación prácticamente neutra en emisiones. Actualmente, acero y materiales ferrosos representan cerca del 46% de los materiales totales utilizados en el vehículo.

Otro punto especialmente importante es el uso masivo de materiales reciclados. El nuevo GLB eléctrico incorpora aproximadamente 45 kilos de termoplásticos reciclados en distintos componentes, incluyendo zonas como el compartimento delantero, puntos de apoyo del gato o estructuras inferiores. Mercedes afirma que solo estas piezas recicladas ya permiten ahorrar decenas de kilos de emisiones frente a materiales vírgenes.
El Mercedes GLB eléctrico se fabrica en Hungría
La estrategia del GLB refleja cómo está cambiando la industria premium europea. Durante años, gran parte de la atención se centró únicamente en autonomía, potencia o aceleración. Ahora, marcas como Mercedes empiezan a competir también en sostenibilidad industrial y reducción de emisiones durante toda la vida útil del vehículo.
La producción del nuevo GLB eléctrico tendrá lugar en la planta húngara de Kecskemét, que Mercedes considera neutra en carbono desde 2022 gracias al uso de energías renovables y programas de compensación certificados. Además, la marca quiere que más del 70% de toda la energía utilizada en producción proceda de fuentes renovables antes de 2030.

Recordemos que el Mercedes GLB eléctrico ya está disponible para pedidos en España por un precio inicial de 55.925 euros, antes de posibles ayudas o descuentos. La alternativa con más potencia alcanza los 354 CV con tracción total. En el caso de mirar su autonomía, su cifra oscila entre los 431 y 632 km por carga, con un consumo medio que se sitúa en torno a los 15,9 kWh/100 km.