En un momento en el que parece que prácticamente todo el mercado del automóvil es SUV, parece que surgen, o renacen, tendencias que quieren romper con esa homogeneidad. Hay fabricantes que apuestan por la vuelta de las berlinas, pero en Citroën creen que son los monovolúmenes los que pueden volver a la palestra con fuerza.
La marca lo dejó claro con la presentación del Citroën ELO, un prototipo del que derivará un futuro MPV. La cuestión es que, actualmente, el rol de ese vehículo lo desempeña el Citroën Berlingo, que en los últimos años se ha ido pareciendo cada vez más a los turismos de la casa para acercarse más a un tipo de cliente particular en vez de solo al profesional. Eso podría ser un problema, pero Xavier Chardon, CEO de la Citroën no lo ve así.

Hay espacio para dos monovolúmenes en la gama
Se remite a un pasado no tan distante en el que ofrecían una dupla de modelos muy similar: “El Berlingo y el ELO son, en mi opinión, dos tipos de vehículos distintos. Antes teníamos el Berlingo por un lado, pero también la familia Picasso por el otro. El Berlingo es aún más sencillo y práctico, y necesita un maletero mucho, mucho más grande. Creemos que hay espacio para dos tipos de vehículos diferentes en nuestra futura gama, sobre todo porque uno de ellos deriva de una furgoneta que necesitamos”.
A falta de datos técnicos definitivos, es cierto que se puede diferenciar entre ambos vehículos por aspectos tan sencillos como las dimensiones de uno u otro, la capacidad de su maletero o los tipos de motorización que empleen.
Lo que está claro es que la llegada del ELO no va a socavar el desarrollo del Berlingo, como ha recalcado, Andrew Cowell, jefe de diseño de vehículos comerciales ligeros de Stellantis: “El Berlingo se está convirtiendo en un producto mucho más internacional, y ahí es donde debemos evolucionar. La fórmula está ahí; en el futuro será mucho más relevante; la gente volverá a apreciar la esencia del antiguo Berlingo; creo que retomaremos esas ideas”.
No todo tiene que ser SUV
En la entrevista con AutoExpress, le cuestionaron sobre si tiene sentido apostar por los monovolúmenes convencionales, derivados de furgonetas, cuando todo el mercado parece ser SUV. Desde su punto de vista, puede llegar un punto en el que la gente se sature de los todocaminos: “El SUV se está volviendo un producto difícil de comercializar en ciertos mercados, las leyes y regulaciones nos obligarán a tomar caminos diferentes. Creo que la mayoría de la gente piensa que sabe lo que quiere hacer… En cuanto tienen hijos, cambian de opinión. Se convierten en sus padres. Cuando llegas a cierta edad, empiezas a apreciar ese ciclo”.
La llegada del nuevo modelo permitirá ampliar el mercado, pero, desde luego, no va a suponer el final del Berlingo, que ha demostrado tener su propio público y mantenerse a lo largo de más de tres décadas: “Llevamos 30 años de éxito con la Berlingo, tanto en la versión monovolumen como en la de vehículos comerciales ligeros, así que sería una tontería dejar de fabricarla. Así que continuaremos; obviamente, no se puede engañar a los clientes que han confiado en el modelo durante 30 años, por lo que hay que ofrecerles esta versatilidad, volumen y amplitud. Para mí, es un coche que se ajusta perfectamente a esta filosofía de ‘más por menos’ que queremos expandir”.

Por último, también dejó una declaración sobre las motorizaciones que montarán sus monovolúmenes: “Aún existe mercado para el motor diésel debido a su par motor; soportan mucho peso por la forma en que [los clientes] lo usan. Además, si se quiere entrar y salir de las ciudades, también se requiere la versión eléctrica. Así que, en este momento, con la normativa vigente, la solución multienergética es mucho mejor”.
Es un reflejo de la trayectoria del Citroën Berlingo en los últimos años, que durante un breve periodo de tiempo abandonó las mecánicas diésel para ser solo eléctrico, pero visto los resultados comerciales y el estado del mercado, tuvo que volver a recuperar sus alternativas de gasóleo.
