Este directivo de Mercedes sólo conduce coches eléctricos porque “los motores de gasolina tienen 100 años de antigüedad”

El jefe de Desarrollo de Mercedes-Benz, Jörg Burzer, ha sido claro en una de sus últimas declaraciones al confirmar que el futuro de la movilidad es la tecnología eléctrica.

Jörg Burzer, jefe de Desarrollo de Mercedes-Benz, se declara todo un "fan de los coches eléctricos".
Jörg Burzer, jefe de Desarrollo de Mercedes-Benz, se declara todo un "fan de los coches eléctricos".
27/01/2026 06:30
Actualizado a 27/01/2026 06:30

Jörg Burzer, jefe de Desarrollo de Mercedes-Benz, se ha declarado personalmente como “un gran defensor de los vehículos eléctricos”. En una pequeña intervención con el medio Golem, el responsable de la firma alemana ve a los coches con motor de combustión como un avance de hace un siglo, mientras que, contrariamente, asegura que la movilidad eléctrica es el verdadero futuro para Europa.

Recientemente, recordemos, la Unión Europea ha dado ‘marcha atrás’ en su ley de 2035 sobre prohibir la venta de los coches con motor de gasolina. Tras ese año, se podrán seguir comercializando, aunque con una importante reducción en sus emisiones medias con respecto a los datos de 2022. Para entonces, Burzer dice que los motores de combustión serán “altamente eficientes, aunque a día de hoy en realidad ya lo son”.

mercedes glc
El responsable de Mercedes confiesa que sólo conduce coches eléctricos desde hace "seis o siete años".

Actualmente, Jörg Burzer sólo conduce coches eléctricos

No obstante, pese a este pequeño punto de apoyo a los motores de gasolina, lo cierto es que, en su intervención, Burzer los calificó como “una tecnología con más de 100 años de antigüedad”. Sin embargo, la elevada carga de eficiencia unida a los altos índices de electrificación de estos, hacen que el sistema mecánico completo sea realmente eficiente y que sus consumos y emisiones sean los más bajos de la historia.

Pero su visión está plenamente enfocada en la electromovilidad, ya que, para él, “se trata de una tecnología más reciente y el campo de innovación es simplemente más amplio. En realidad, este es el avance del futuro”. El desarrollo de los sistemas eléctricos aún precisan de unos avances más generosos, como todo lo que rodea a sus baterías, la refrigeración o la integración de toda su mecánica al diseño general del coche.

El directivo ve aún cierto margen de mejora o innovación en los motores de gasolina. “Pero los avances tecnológicos no serán tan significativos. Hay mucho menos horizonte al que indagar”.

Burzer afirma que llega “seis o siete años” conduciendo exclusivamente coches eléctricos. “Tengo paneles fotovoltaicos en el tejado de casa, un sistema de almacenamiento de baterías en el sótano y una estación de carga en el aparcamiento. Es maravilloso sentir que realmente se puede conducir un coche con energía solar. Pero esta es sólo una de las ventajas de la movilidad eléctrica”, apuntó.

mercedes cla
Mercedes, aunque se centra en la electrificación, seguirá comercializando coches híbridos.

Dinámicamente, el responsable cataloga a los coches eléctricos como “muy superiores” a uno de gasolina. Esto, entre otras cosas, es debido a que los puntos de unión entre la carrocería y la batería lo hacen ser un vehículo mucho más rígido, en general, que uno con motor ‘tradicional’. El que la batería esté bajo el piso del modelo también favorece a un centro de gravedad muy bajo. “Eso crea esa sensación de flotabilidad en un vehículo eléctrico”, concretó.

Pese a todos estos ‘piropos’ al vehículo eléctrico, Burzer asume como algo positivo la ‘marcha atrás’ de la Comisión Europea para su ley de 2035. “Lo importante es que el cliente pueda elegir lo que quiere. Los clientes deberían tener la posibilidad de elegir la tecnología que más se acerque a sus necesidades cotidianas”.

Recordemos que a este paso atrás de la Comisión Europea ha tenido buena parte de 'culpa' el CEO de Mercedes-Benz, Ola Källenius, que también es presidente de ACEA (Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles) por sus muchas presiones al ejecutivo europeo. La decisión final llegó tras la carta del canciller alemán, Friedrich Merz, a Ursula Von Der Leyen hace unas semanas.