La falta de fábricas de baterías le costará a Europa hasta 150.000.000.000 € mientras que cada vez somos más dependientes de China

Según un estudio reciente de Deloitte, la industria europea podría perder hasta 150.000 millones de euros si no disminuye su dependencia de los fabricantes de baterías asiáticos.

Europa cada vez depende más del extranjero tanto en baterías como en componentes.
Europa cada vez depende más del extranjero tanto en baterías como en componentes.
30/08/2026 15:00
Actualizado a 30/08/2026 15:00
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La transición hacia la electromovilidad está transformando el rumbo habitual de la industria del automóvil a escala global. Según un estudio de una de las mayores consultoras de la Unión Europea, elaborado a partir de consultas a 222 directivos de trece países europeos a lo largo de toda la cadena de suministro, la industria del motor en Europa se enfrenta a un riesgo de pérdida de hasta 150.000 millones de euros de cara al año 2030 si no frena su subordinación productiva frente a los fabricantes asiáticos.

El análisis subraya que las baterías son el elemento determinante para definir la potencia de entrega, la autonomía y el coste final de un vehículo eléctrico. En un contexto de intensa presión comercial, descolgarse en el control directo de las celdas y los componentes electrónicos compromete la competitividad global de los constructores del Viejo Continente. China domina el mercado energético mundial mientras que Europa exporta casi el 80% del litio que consume para crear las pocas baterías que se fabrican en el continente.

China: control industrial absoluto

China
En apenas una generación China ha pasado a dominar el panorama automovilístico internacional.

China no solo domina el mercado de coches eléctricos y de nuevas energías (NEV). Las cifras actuales reflejan una concentración notable de la capacidad productiva en Asia, donde ya se ensambla el 77% de las celdas de batería para vehículos eléctricos a nivel mundial. Un 7% más que el año anterior. Por el contrario, Europa se mantiene estancada en una cuota del 13% de la fabricación global. Nada hace pensar que las cifras vayan a recortarse próximamente. 

Existen varios proyectos en marcha, aunque la mayoría son de marcas chinas que levantan sus propias fábricas, como la de CATL en Zaragoza. El 98% de las plantas de baterías levantadas en suelo europeo se encuentran controladas directamente por compañías asiáticas, una proporción que apenas ha experimentado variaciones desde 2024 y que limita la soberanía técnica de las marcas locales. Proyectos ambiciosos como el Northvolt han terminado mal. Donut Lab es la única parece bien posicionada, aunque sus baterías han generado más dudas que certezas.

Pérdida de valor de la industria europea

Hyundai Baterías
Europa perderá valor como fabricante de coches y tecnología.

El estudio detalla que el ensamblaje final de los paquetes de baterías apenas representa entre un 10% y un 15% del valor total del sistema motriz. En contraste, la extracción y el procesamiento químico de las materias primas concentran hasta un 60% del peso industrial, mientras que la fabricación de las celdas aporta entre un 15% y un 30% adicional. Para evitar quedar reducidos a simples montadores de componentes externos, los expertos insisten en la urgencia de levantar instalaciones de refinado de litio y fábricas de material de electrodos en suelo europeo. Sin un control riguroso de estas etapas el sector europeo quedará al margen de un mercado global cuya demanda energética se proyecta entre 5,5 y 6,5 TWh para finales de la década.

El estudio también indica que la disminución en las ventas de automóviles, la importación de celdas y productos intermedios, y la pérdida de trabajadores cualificados desplazados a Europa -Volkswagen planea decenas de miles de despidos en el continente- generarán una pérdida de hasta 150.000 millones de euros en valor añadido para 2030. A modo de comparación, la industria automovilística alemana genera unas ventas anuales de aproximadamente 440.000 millones de euros. Alemania, como principal motor automovilístico del continente, acaparará gran parte de esas pérdidas.

Fuente: Deloitte