El CES de Las Vegas es un evento tan importante a nivel tecnológico y también para la automoción que son muy pocas las compañías que se lo pierden, incluso aquellas que no venden sus coches en territorio estadounidense. Lo que no es tan normal es que una marca de coches china, que no lo tiene precisamente fácil en aquella región, acuda, pero es lo que ha hecho Geely, con un despliegue que es toda una declaración de intenciones.
El grupo asiático es uno de los mayores del país y ya está presente en EE.UU. mediante las marcas tradicionales que ha adquirido durante los últimos años, como Volvo, Polestar o Lotus. Su plan, no obstante, pasa por lanzar allí también las marcas propias, que son las que con la situación actual política del país lo tienen complicado.
Va a ocurrir, la pregunta es cuando
Autoline, en el CES, tuvo la oportunidad de entrevistar a Ash Sutcliffe, Jefe de Comunicación de Geely. Fue directo, preguntándole por qué Geely está en los Estados Unidos y trae a tantos medios americanos para ver sus productos.
“Bueno, para ser honesto, CES es el lugar de nacimiento absoluto de tecnología. Es donde presentan la mejor tecnología, los mejores automóviles, y al mismo tiempo, queríamos traer nuestros productos aquí para que los experimenten, para que vean lo que son los coches chinos y mostrarles lo mejor de lo que Geely Holding Group puede traer a los Estados Unidos”, explica Sutcliffe.
Con esta declaración, la siguiente pregunta era obvia: ¿quiere Geely llegar a Estados Unidos? “Ahora mismo estamos mirando todos los mercados globales donde podemos expandirnos. Estamos muy fuertes en China, estamos desarrollándonos fuerte en Asia del sur, Europa es muy estable, pero la gran pregunta para nosotros es: ¿Cuándo y dónde vamos a ir a los Estados Unidos? Creo que tendremos un anuncio en los próximos 24-36 meses”.
Es una aspiración lógica, porque la industria del automóvil China ha abierto sus puertas y busca conquistar nuevos mercados. El estadounidense es uno muy goloso al que, por el momento, no ha podido hincar el diente, por unas circunstancias geopolíticas que no son favorables para que se de dicho movimiento.
El entrevistador hace alusión a ello, ya que, con los aranceles y la posición de la administración actual, es casi imposible importar coches chinos a EE.UU. por el sobrecoste de precio que tendrían. En la situación actual, la única solución es fabricar dentro de las fronteras estadounidenses para librarse de las tarifas.

Al preguntarle sobre si han buscado algún sitio para establecer una fábrica, responde que “aún no”, pero que con Volvo tienen “una planta Carolina del Sur, así que sí queríamos trabajar con ellos, acercarnos a los coches de Volvo y ver si podemos compartir su factoría”. También se alude a la prohibición de utilizar tecnologías de conectividad china que existen, a lo que Sutcliffe contesta: “Cada país tiene muy fuertes protecciones de datos, reglas y regulaciones en lugar, y como compañía global, es tu deber seguir estas reglas y regulaciones, y creo que Geely Holding seguiría la ley aquí. Sí, obviamente seguiría la ley”.
Las marcas de Geely que llegarán a Estados Unidos
Geely es un grupo enorme, que tiene marcas de automóviles de todo tipo. Con una cartera de productos tan amplia, una decisión importante es elegir con cuáles de ellas desembarcas en un nuevo mercado.
El responsable señala que “de lo que hemos visto hasta ahora, hay una gran demanda de vehículos premium y de lujo”, así que al preguntarle que cuáles son las mejores para el mercado estadounidense, contesta: “Bueno, ya tenemos Polestar aquí, tenemos Volvo Cars aquí, tenemos Lotus aquí, así que creo que siempre va a haber demanda para más diversidad, así que posiblemente Zeekr, Lincoln Co…. miraríamos a estas marcas”.
