Más problemas con las balizas V16: 100 de los 300 dispositivos homologados por la DGT pertenecen a un entramado chino con estos supuestos delitos

La empresa con más licencias autorizadas en España está vinculada a una red internacional con más de 9.000 empresas fantasma ‘ubicadas’ en un mismo local.

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La nueva polémica con la balizas V16 pone en cuestión la manera de hacer las cosas a nivel político y administrativo.
17/01/2026 09:00
Actualizado a 17/01/2026 09:00

La implantación obligatoria de las balizas V16 como sustitutas de los triángulos de emergencia sigue acumulando polémicas. A la incertidumbre normativa sobre plazos y sanciones se suma ahora un nuevo foco de controversia: la Dirección General de Tráfico (DGT) homologó cerca de cien modelos de estas balizas a una empresa vinculada a una red internacional de sociedades fantasma de origen chino, investigada en varios países por presuntos delitos de blanqueo de capitales y estafa.

La firma en cuestión es Limburg Technology Limited, una empresa registrada en el Reino Unido en 2022 con un capital inicial de poco más de 20.000 euros. Aunque opera como intermediaria (no fabrica ni comercializa directamente los dispositivos), figura como titular de aproximadamente un tercio de las licencias V16 concedidas por la DGT (unas 300 en total), lo que la convierte en la compañía más beneficiada por el proceso de homologación, según la información recogida por el medio The Objetive.

Un intermediario clave sin presencia real en España

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Los modelos de balizas mostrados en este artículo no se relacionan con el contenido de la noticia.

Limburg Technology no cuenta con sede en España ni estructura operativa conocida en el país. Su papel se limita a obtener la autorización administrativa necesaria para que terceros, habitualmente empresas españolas, puedan vender las balizas. La fabricación, en todos los casos, se realiza en una misma factoría situada en la provincia china de Zhejiang.

Inicialmente, la empresa operaba desde una dirección en Brighton, Reino Unido, ubicada sobre un pequeño local comercial. Ese dato no sería relevante de no ser porque en ese mismo apartamento se han llegado a registrar más de 9.000 empresas, todas bajo el paraguas de Yumma Tianlong International Consulting, un holding chino especializado en la creación de sociedades instrumentales.

Una red internacional bajo sospecha

Yumma Tianlong, matriz fundadora de Limburg Technology, ha sido señalada por las autoridades de distintos países por su presunta implicación en tramas de blanqueo de capitales, estafas financieras y fraudes vinculados a criptomonedas, con volúmenes que, en algunos casos, alcanzan cifras millonarias.

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Este hecho pone en tela de juicio el control administrativo que se realiza.

Aunque formalmente la matriz se desvinculó de Limburg un año después de su creación, los registros y patrones societarios apuntan a que el control efectivo podría haberse mantenido. De hecho, el Gobierno británico ha iniciado el proceso para disolver Limburg Technology por inactividad, calificándola como una “propuesta activa de eliminación”.

Licencias concedidas pese a las advertencias

En 2024, las autoridades británicas advirtieron a la empresa por mantener una dirección irregular como sede social y le exigieron trasladarla a Manchester bajo amenaza de expropiación de activos. Sin embargo, durante ese mismo periodo la DGT continuó concediéndole nuevas homologaciones, algunas de ellas todavía vinculadas a la antigua dirección de Brighton.

La supuesta nueva sede en Manchester tampoco muestra actividad real. Según comprobaciones realizadas, el inmueble corresponde a un vivero de empresas utilizado como dirección postal por cientos de sociedades, muchas de ellas de origen chino, sin presencia física efectiva.

Un mercado millonario creado por decreto

La obligatoriedad de las balizas V16 ha generado de forma inmediata un mercado potencial de más de 34 millones de clientes, equivalente al parque móvil español. Aunque algunas empresas nacionales con trayectoria en seguridad vial han accedido a este negocio, la mayoría de las licencias han recaído en sociedades creadas expresamente para explotar esta oportunidad regulatoria.

El patrón recuerda a otros episodios recientes, como el auge de intermediarios sin estructura durante la pandemia de la COVID19. Un fenómeno que, una vez más, plantea interrogantes sobre los criterios de control, supervisión y diligencia aplicados por la administración en procesos de homologación con impacto masivo sobre los ciudadanos.