En un momento en el que las marcas de coches eléctricos compiten por anunciar fechas de lanzamiento cada vez más próximas para sus baterías de estado sólido, una de las voces más autorizadas del sector ha decidido poner los pies en la tierra. Ouyang Minggao, académico de la Academia China de Ciencias (CAS) y profesor de la Universidad de Tsinghua, ha advertido durante el foro China EV100 que, aunque la tecnología es revolucionaria, su adopción masiva está mucho más lejos de lo que sugieren los departamentos de marketing.
Según Ouyang, las baterías de estado sólido son una tecnología de "umbral extremadamente alto" con desafíos técnicos que aún no han sido resueltos a escala industrial. Su pronóstico es contundente: se necesitarán entre 5 y 10 años para que estas baterías alcancen apenas un 1% de cuota de mercado. Esta cifra es un jarro de agua fría para quienes esperaban una sustitución rápida de las actuales baterías de litio, pero un recordatorio necesario de que la producción a gran escala requiere una fiabilidad y unos costes que hoy por hoy no existen.

"No esperéis": el consejo de Ouyang a los consumidores
Uno de los mensajes más directos del académico ha sido para los compradores potenciales que están retrasando su salto al coche eléctrico a la espera de esta "tecnología milagrosa". Ouyang ha sido claro: "No hay necesidad de esperar". Según el experto, los coches eléctricos actuales ya han alcanzado un nivel de madurez, autonomía y seguridad excelente, y las baterías actuales (litio, LFP y NCM) seguirán siendo el estándar del mercado por su equilibrio entre coste y rendimiento durante décadas.
El experto divide el camino hacia la industrialización en tres etapas claras:
- 2025-2027: Fase de validación técnica y aparición de los primeros vehículos de prueba (prototipos) con densidades de 200-300 Wh/kg.
- 2027-2030: Inicio de la producción en pequeñas series y aumento de la densidad a 400 Wh/kg.
- Después de 2030: Posible expansión comercial real, una vez superados los retos de los electrolitos de sulfuro y los costes de fabricación.

China lidera en patentes, pero Japón sigue en la carrera
A pesar de su prudencia sobre los plazos, Ouyang destacó el liderazgo estratégico de China. Para finales de 2025, las empresas chinas ya acumulaban el 44% de las patentes mundiales de baterías de estado sólido, superando por primera vez a Japón. Además, el coste del electrolito de sulfuro (uno de los materiales clave) ha caído drásticamente de los 20 millones de yuanes por tonelada a menos de un millón, aproximadamente 125.000 euros, lo que indica que la barrera económica está empezando a ceder, aunque todavía de forma insuficiente para el consumo masivo.
La advertencia de Ouyang Minggao sobre la madurez tecnológica busca evitar que el sector caiga en una burbuja de expectativas. Rushing (acelerar) el lanzamiento de productos no probados podría generar riesgos de seguridad y calidad que dañarían la reputación de la industria. Para el académico, el 1% es el "umbral de ruptura" crítico; una vez que se alcance esa cifra, se podrá hablar de una alternativa real, pero hasta entonces, el electrolito líquido seguirá reinando en nuestras carreteras.
Ouyang también ha explicado que el esfuerzo de China por liderar esta tecnología es tanto "ofensivo" como "defensivo". El objetivo no es solo mejorar el coche eléctrico, sino asegurar que ningún cambio tecnológico disruptivo pueda derrocar la actual hegemonía de la industria china de baterías líquidas. Al dominar el estado sólido, China se asegura de que, si el mercado cambia, ellos seguirán llevando el timón.