Debido a la gran demanda que tiene su nuevo SUV eléctrico, Mercedes anunció en mayo que la fábrica de Bremen aumentaría la producción del Mercedes GLC. Sin embargo, el fabricante ha visto cómo la producción de la variante 100% eléctrica de su todocamino estrella se ha topado con algunos obstáculos.
Esta situación interrumpe un despliegue comercial que había comenzado con cifras históricas para la firma de Stuttgart. Durante los primeros meses tras su lanzamiento, la demanda de este SUV superó las expectativas, convirtiéndose en el vehículo eléctrico con más pedidos acumulados en la historia de la compañía. Sin embargo, la imposibilidad de mantener el ritmo de ensamblaje debido a la falta de componentes esenciales ha obligado a la marca a ralentizar las operaciones, lo que afecta a los tiempos de entrega.

Un cuello de botella técnico
En el caso del desabastecimiento detectado en la factoría alemana, los problemas se han concentrado en dos áreas críticas: los paquetes de baterías de alta tensión y los mazos de cableado estructurado.
Las baterías, proporcionadas por CATL, representan el núcleo energético del coche, dictando tanto la autonomía homologada como la capacidad de gestionar potencias de carga elevadas. De forma paralela, el cableado de alta tensión y la distribución interna de señales, a cargo del proveedor especializado Kromberg & Schubert, es vital para interconectar de forma segura los inversores, el motor eléctrico y los sistemas de gestión térmica. Un fallo en el flujo de entrega de cualquiera de estos elementos detiene la línea de montaje, dado que no es posible avanzar en el ensamblaje si faltan las conexiones o la celda de energía.

Mercedes asegura que tiene solución
La dirección de la firma reconoce las complicaciones surgidas durante la fase de escalado de este modelo, pieza clave para asegurar su volumen de ventas. Un portavoz oficial de Mercedes-Benz confirmó que, durante el proceso de aceleración de la producción del GLC eléctrico surgieron algunos desafíos logísticos con algunos proveedores. La flexibilidad de la fábrica de Bremen, diseñada para ensamblar en la misma línea versiones híbridas, eléctricas y de combustión, ha permitido amortiguar el impacto reasignando recursos hacia otras motorizaciones mientras solucionaban la falta de componentes.
A pesar de que el fabricante asegura que los cuellos de botella ya se están solucionando, la marca necesita recuperar el tiempo perdido. El objetivo pasa ahora por recuperar los volúmenes de producción para compensar el déficit acumulado. Hasta cierto grado, estas son buenas noticias para Mercedes, que ha visto como la alta demanda de uno de sus modelos les ha obligado a aumentar los pedidos de componentes críticos para seguir produciendo coches eléctricos.