El crecimiento cada vez más generalizado de los coches eléctricos hará que muchos ejes paralelos también necesiten desarrollo. La llegada de estos vehículos trajo consigo también nuevas variantes empresariales, como las baterías o los motores ‘cero emisiones’. Pero uno de ellos será clave en los próximos años y el cual puede ser la gran revolución para Europa: el reciclaje de baterías.
Este es un negocio en pleno auge, tanto en Europa como en otros muchos lugares del mundo, como China o Estados Unidos. Cada vez circulan más coches eléctricos por las carreteras, lo que hace que también crezca el sector de la reutilización de sus componentes. Actualmente, el mundo del vehículo eléctrico está casi dominado por completo por China, aunque en este sentido Europa podría marcar una diferencia clave en la próxima década.

Apostar por el reciclaje de baterías dentro la UE como eje diferenciador
Europa ha probado enfrentarse a China en muchos aspectos: lanzando sus propio coches eléctricos, incentivar la creación de empresas desarrolladoras de baterías o generando la posibilidad de que las marcas fabriquen sus coches en el territorio. La siguiente gran apuesta llegará de la mano del desmantelamiento y reciclaje de baterías.
Según apuntan desde la consultora McKinsey & Co, un informe publicado ha predicho que esta industria presentará unos ingresos globales que podrían ascender a 60.000 millones de euros para el año 2040. Como referencia, el pasado año 2025, generó alrededor de 2.000 millones de euros.
El crecimiento al que apunta esta industria es realmente alto. Desde Automotive News aseguran que el verdadero inicio de esta ola llegaría alrededor del año 2030, pues se aprovecharía de la desaparición de los vehículos eléctricos comprados, por entonces, una década atrás y del auge de la tecnología eléctrica de principio de la década de los años 20. A partir de ahí, su ascenso será exponencial.
Varios fabricantes europeos conocidos internacionalmente ya han ampliado su red de empresas colaboradoras a este respecto. BMW, Volkswagen o Renault han sido grandes previsores y son de las firmas que más apoyo externo han buscado. De forma paralela, las firmas dedicadas a este campo también esperan el propio crecimiento de la robótica, pues esta será clave a la hora de ofrecer servicios asequibles o a precios competitivos.

Desde la Unión Europea apuntan a un ‘Reglamento de Baterías’ realmente estricto a medio y largo plazo. Este incluirá un desarrollo de estos componentes que les permita su posterior despiece y reciclaje a una tasa mínima del 70%. Por otro lado, la ‘Ley Europea de Materias Primas Críticas’ también exige un reciclaje del 25% sobre estos elementos. Todo ello, con el objetivo de alcanzar una industria más sostenible, pero también poder así reducir la dependencia de China.
De forma paralela, China también está endureciendo su normativa sobre este campo. Las normas obligatorias para la recogida y reciclaje de baterías están trayendo, a su vez, nuevas líneas de control, como el seguimiento digital de estas o la línea de reciclaje en todo su ciclo vital. Esto, además de por ser un importante negocio, también se está impulsando por la posible escasez de materias primeras en las próximas décadas. Recuperar elementos como el litio o el cobalto serán clave con el aumento de ventas de coches eléctricos.
“Reducir el coste del reciclaje de baterías será crucial para alcanzar un nivel avanzado de economía circular. “Esto cobrará aún más importancia, ya que es probable que la creciente demanda de vehículos eléctricos vuelva a impulsar el precio de las materias primas para baterías”, explica Pedro Pacheco, de la consultora Gartner, en un informe.