Tras perder 22.300.000.000 € en 2025, Stellantis se confiesa: "sobreestimamos el ritmo de la transición energética"

El conglomerado europeo tuvo un 2025 errático por culpa de la inestabilidad del mercado y por una posición demasiado expuesta al coche eléctrico. Stellantis busca corregir el rumbo.

Antonio Filosa, CEO de Stellantis, ha hablado de "lagunas del pasado" al comentar la estrategia anterior a su llegada.
Antonio Filosa, CEO de Stellantis, ha hablado de "lagunas del pasado" al comentar la estrategia anterior a su llegada.
27/02/2026 13:00
Actualizado a 27/02/2026 13:00

El optimismo que rodeaba a la transición hacia el coche eléctrico ha chocado frontalmente con la realidad financiera de uno de los mayores fabricantes del mundo. Stellantis ha sacudido la industria al reportar una pérdida neta masiva de 22.300 millones de euros en el último año, un resultado que marca un giro dramático tras años de beneficios récord. El gigante, que engloba a marcas como Peugeot, Fiat, Opel y Jeep, ha tenido que reconocer ante sus inversores que el mercado no está respondiendo a la velocidad que todos esperaban.

Antonio Filosa, CEO de la compañía, ha sido inusualmente franco al admitir que han “sobreestimado el ritmo de la transición energética”. Lo que hace unos años parecía un camino imparable hacia el dominio total de las baterías, se ha convertido hoy en un escenario de incertidumbre donde los altos costes de producción y la debilidad de la demanda están castigando severamente las cuentas de resultados. Stellantis ya no solo lucha por el liderazgo tecnológico, sino por la rentabilidad en un entorno hostil.

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El Grupo Stellantis está compuesto por 14 marcas diferentes sin contar Leapmotor.

El error de cálculo que ha costado 22.300 millones de euros

La cantidad de euros de pérdida neta no es un dato aislado, sino la consecuencia de una apuesta masiva por la electrificación que ha coincidido con una desaceleración de las ventas en mercados clave. El grupo ha visto cómo su margen operativo se ha desplomado del 5,5% positivo al 0,5% negativo. Esta caída libre financiera refleja la dificultad de vender vehículos eléctricos caros cuando los incentivos gubernamentales desaparecen y la infraestructura de carga sigue siendo insuficiente.

La situación es especialmente compleja porque la compañía ya ha invertido miles de millones en nuevas plataformas y en plantas de baterías que ahora no quiere ni abrir. Con los inventarios acumulándose y la competencia china apretando en precios, Stellantis se encuentra en una posición defensiva. La dirección ha confirmado que la sobrecapacidad en algunas de sus plantas europeas y americanas está generando unos costes fijos que el volumen de ventas actual simplemente no puede absorber.

Eléctrico Stellantis
El grupo se ha apalancado excesivamente en la movilidad eléctrica.

Un cambio de rumbo: flexibilidad y defensa del motor térmico

Ante este panorama, Stellantis ha anunciado un cambio de estrategia inmediato. La compañía ya no forzará la transición a cualquier precio, sino que adoptará un enfoque de flexibilidad total. Esto significa que las plataformas Multi-Energía cobrarán más protagonismo que nunca, permitiendo al grupo fabricar versiones híbridas y de combustión en las mismas líneas que los eléctricos, dependiendo de lo que dicte el mercado en cada momento.

Este movimiento es un reconocimiento implícito de que los motores de combustión seguirán siendo el pulmón financiero del grupo durante mucho más tiempo del previsto. Tavares ha señalado que la defensa de la libertad de movilidad implica ofrecer tecnologías que la gente pueda pagar. Por ello, Stellantis planea ralentizar algunos proyectos de baterías puros para centrarse en soluciones híbridas que permitan recuperar el margen operativo perdido y volver a la senda de los beneficios.

Envíos Leapmotor
Stellantis podría aprovechar la tecnología de Leapmotor para sus modelos más asequibles.

¿Qué pasará con los futuros lanzamientos de la marca?

La crisis financiera obliga a Stellantis a ser mucho más selectiva con sus inversiones. Aunque el compromiso con la neutralidad de carbono sigue en pie para 2038, el calendario intermedio se vuelve más elástico. Los lanzamientos previstos para finales de 2026 y 2027 podrían sufrir ajustes en sus motorizaciones para asegurar que cada modelo sea rentable desde el primer día, evitando así que el agujero se haga más profundo.

El futuro de Stellantis pasa ahora por una gestión de crisis centrada en la eficiencia extrema. La compañía ha prometido un plan de reducción de costes drástico que afectará a todos los departamentos, con el fin de proteger la liquidez del grupo mientras el mercado eléctrico encuentra su verdadero punto de equilibrio. El mensaje es claro: la movilidad eléctrica llegará, pero el viaje será mucho más largo, costoso y accidentado de lo que nadie se atrevió a predecir.