La ‘pelea’ geopolítica por Groenlandia: un territorio clave que esconde una gran cantidad de tierras raras y minerales estratégicos

La isla ártica es un punto clave en la pugna global por los minerales indispensables para la fabricación de las baterías y los motores de los coches eléctricos, lo que explica su interés geoestratégico.

donald trump groenlandia tierras raras coches electricos 1
Trump busca el control de Groenlandia por sus tierras raras, claves en la movilidad eléctrica.
15/01/2026 09:30
Actualizado a 15/01/2026 09:30

En 2019, durante su primer mandato presidencial, Donald Trump sorprendió al mundo al anunciar su interés en comprar Groenlandia a Dinamarca. Más allá de lo anómalo de la propuesta, fue un indicio de la creciente importancia estratégica del territorio.

Groenlandia, un enorme territorio autónomo danés, ocupa una posición clave en el Atlántico Norte, en las rutas entre América del Norte, Europa y el Ártico, y se ha calentado rápidamente por el cambio climático, abriendo nuevas vías marítimas. Además de su valor geopolítico, Groenlandia dispone de ricos recursos minerales: petróleo, gas y, especialmente, tierras raras (17 elementos metálicos críticos para tecnología avanzada). Por ello, potencias como Estados Unidos, la UE y China han puesto el foco en sus yacimientos.

donald trump groenlandia tierras raras coches electricos 2
Las tierras raras conforman una familia de 17 elementos químicos con propiedades especiales.

¿Qué son las tierras raras y por qué importan al coche eléctrico?

Las tierras raras son 17 elementos químicos (15 lantánidos más itrio y escandio) con propiedades magnéticas y electrónicas únicas. Aunque su nombre engaña, en realidad están relativamente extendidas en la corteza terrestre, pero rara vez se encuentran en concentraciones puras, lo que hace costosa su extracción y procesamiento.

Aun así, son esenciales en la industria moderna: se usan en imanes de alta potencia, electrónica, baterías y más. China domina hoy la cadena mundial de producción de tierras rara. Controla más del 90 % de la oferta lo que genera dependencia de importaciones. La Unión Europea importa alrededor del 70 % de sus tierras raras de China y obtiene prácticamente el 98 % de sus imanes permanentes de fuentes chinas, lo que muestra la vulnerabilidad actual de su suministro.

En el sector del vehículo eléctrico, los imanes permanentes de tierras raras son clave: los motores síncronos de alta eficiencia usan aleaciones de neodimio, disprosio y terbio, que permiten conseguir más potencia y autonomía en tamaños reducidos. Sólo el neodimio, el elemento más crítico para estos motores, ofrece una densidad energética muy alta.

De hecho, se estima que la demanda mundial de neodimio para motores de tracción será veinte veces superior en 2040 a la de 2018. Además, estas tierras raras se emplean en inversores y sistemas electrónicos de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, paneles solares y equipos militares avanzados.

Yacimientos clave en Groenlandia

Groenlandia atesora depósitos masivos de tierras raras, en especial en el sur de la isla. Los más conocidos son los yacimientos de Kvanefjeld (Kuannersuit) y Tanbreez, en el territorio de Kujalleq. El proyecto Kvanefjeld concentra enormes recursos de neodimio, praseodimio y disprosio (utilizados en imanes permanentes).

Sin embargo, este yacimiento está mezclado con uranio radiactivo. En 2021 Groenlandia prohibió la minería de uranio, por lo que el gobierno canceló la licencia para explotar Kvanefjeld. El caso ilustra los dilemas locales: Kvanefjeld podría contener hasta el 25% de todos los recursos mundiales de tierras raras (alrededor de 1,5 millones de toneladas), pero su desarrollo enfrenta barreras ambientales y políticas.

Por otro lado, el proyecto Tanbreez (también en el sur) está enfocado en tierras raras pesadas y busca producir concentrados para enviar a Norteamérica. No es el único sitio: un estudio del Servicio Geológico danés (GEUS) de 2023 identificó reservas de 15 de los 17 elementos raros y estimó unos 36,1 millones de toneladas de tierras raras en Groenlandia.

Por su parte, la Agencia Geológica de EEUU (USGS) estima las reservas formales de Groenlandia en 1,5 Mt (necesarias para la explotación inmediata), cifra parecida a las reservas de EEUU (1,8 Mt). En cualquier caso, esos volúmenes son enormes: la producción mundial actual ronda los 350.000 toneladas al año, liderada por China, por lo que los depósitos groenlandeses representan varias veces la producción anual global.

donald trump groenlandia tierras raras coches electricos 3
Depósitos de tierras raras en Groenlandia, al descubierto por el deshielo.

Interés geoestratégico

La carrera por estos minerales estratégicos ha atraído a empresas y gobiernos. La isla se encuentra ahora en el punto de en la mira del presidente de EE.UU. En 2019 la Casa Blanca llegó a valorar la compra de Groenlandia, y en los últimos años funcionarios estadounidenses (como la exembajadora Carla Sands) han negociado con desarrolladores mineros locales. El objetivo es diversificar fuentes ajenas a China. De hecho, la UE también promueve proyectos de cadena de suministro de tierras raras “sostenible y plenamente europea”, y se ha marcado la meta de asegurar hasta un 20% de su demanda de imanes con producción propia o en aliados cercanos.

Entre los protagonistas privados figura Greenland Minerals, empresa australiana filial de Energy Transition Minerals. Desde 2007 explora Kvanefjeld en Kuannersuit. Greenland Minerals ha atraído inversiones chinas: la compañía Shenghe Resources (de China) posee un 9 % de acciones y apoya técnicamente el proyecto.

En 2023 Greenland Minerals llegó a demandar al gobierno groenlandés por 11.500 M$ por negarle la licencia (tras la prohibición del uranio). Otros inversores, como fondos ligados a figuras tecnológicas (Jeff Bezos, Bill Gates, etc.), están financiando búsquedas de minerales críticos en Groenlandia, pero los proyectos mineros siguen pendientes de aprobaciones.

Por su parte, empresas automovilísticas y tecnológicas están pendientes de estas fuentes. Aunque Tesla y sus competidores no explotan minas directamente, sí dependen de estos materiales. Se sabe que Tesla ha expresado interés en asegurar litio, níquel, cobre y tierras raras para sus baterías y motores (según ejecutivos del sector). También se impulsan sinergias entre gobiernos y empresas para garantizar el suministro en la transición energética. En resumen, las grandes compañías del sector eléctrico y gobiernos consideran a Groenlandia un proveedor potencial de materias primas estratégicas.

Producción global

Las cifras globales ilustran la disparidad actual: en 2023 la producción mundial de tierras raras alcanzó unas 350.000 toneladas (óxidos equivalentes). China produjo unas 240.000 t (cerca del 68% del total) y controla alrededor del 90 % de la cadena de suministro global. En cambio, países occidentales apenas participan: Estados Unidos produjo unas 43.000 t y tiene reservas (definidas) de 1,8 Mt; Australia, aunque solo produjo 18.000 t, cuenta con reservas enormes (más de 100 Mt). Groenlandia entra así en la lista de potenciales proveedores exteriores, junto a Canadá, Noruega o los países escandinavos, que reúnen reservas prometedoras para Europa.

Debido a esta concentración, la Unión Europea depende casi totalmente de importaciones, especialmente de China. Según la OCDE, más del 90 % de los imanes de tierras raras de la UE se producen en China. El Foro Económico Mundial recuerda que China produce cerca del 95 % de todos los óxidos de tierras raras del mundo y suministra el 70 % de las importaciones europeas. Esta dependencia ha llevado a la UE a crear alianzas y planes de acción (por ejemplo ERMA) para fomentar la extracción y refinado en territorios de bajo riesgo ESG (“ambiental, social y gobernanza”).

¿De verdad interesan las tierras raras de Groenlandia?

A pesar del atractivo, la minería de tierras raras en Groenlandia enfrenta fuertes desafíos. Los procesos extractivos y de procesamiento generan grandes cantidades de residuos tóxicos: ácidos agresivos y metales pesados que pueden contaminar suelos y aguas.

En un ecosistema ártico tan frágil, el daño potencial a la biodiversidad es muy alto. Por ello las autoridades groenlandesas exigen planes estrictos de mitigación. Además, las condiciones extremas (invierno polar, suelos congelados, remota infraestructura) encarecen enormemente cualquier proyecto. La isla solo dispone de unas 150 km de carreteras principales, por lo que habría que construir puertos, pistas y redes eléctricas desde cero para soportar una mina de gran escala.

Existen también barreras sociales y políticas. Las comunidades inuit del territorio (unos 56.000 habitantes) están divididas: algunos ven la minería como fuente de empleo y riqueza, pero otros temen que el desarrollo perjudique su modo de vida tradicional y el medio ambiente local. En 2021 Groenlandia celebró un referéndum para restringir la minería de uranio, que acabó aprobándose con amplia mayoría, bloqueando proyectos mixtos como Kvanefjeld. Incluso dentro del gobierno hay tensión: partidos tradicionalmente críticos ahora discuten flexibilizar esas prohibiciones para reactivar inversiones en minerales. Cualquier proyecto minero debe navegar así leyes locales rígidas y la opinión pública.

En la UE se impulsa una minería más sostenible, evaluando proyectos según criterios ambientales y sociales. Un estudio europeo (REEsilience/Leiden-Delft) analizó 149 yacimientos mundiales con parámetros ESG, y concluyó que Groenlandia figura entre las zonas “únicas y prometedoras”, con yacimientos enormes y bajo riesgo en extracción gracias a la gobernanza danesa. Sin embargo, los mismos analistas advierten que desarrollar estas minas tomará años y grandes inversiones iniciales. En el cortoplacismo político la urgencia no coincide con los largos plazos de la minería.