No es ningún secreto que las marcas chinas no son bien recibidas en Estados Unidos. En los últimos años, incluyendo en la propia legislación del anterior presidente, Joe Biden, las compañías orientales han vivido un auténtico infierno arancelario. Hace unos años se les impuso un alto impuesto de hasta el 100%; ahora, con Donald Trump al frente, la cosa no ha mejorado. Sin embargo, parece que algo ha cambiado en la visión del actual presidente norteamericano.
Donald Trump es notablemente conocido como un ejecutivo bastante proteccionista para su industria, en término de leyes tramitadas. Sin embargo, pese a ello, ahora el presidente estadounidense, para sorpresa de todos, ha dado la bienvenida a las marcas chinas al país norteamericano, pero con una condición clara e indispensable: que fabriquen sus coches eléctricos dentro de Estados Unidos.

Donald Trump dice que las marcas chinas son bienvenidas en Estados Unidos
Concretamente, este particular cambio en la visión de Trump ha llegado en un discurso realizado en el llamado Club Económico de Detroit, la pasada semana. El presidente de Estados Unidos dejó claro que tanto los chinos como los empresarios venidos desde otras partes del mundo son bienvenidos en el país. No obstante, su intervención dejó claro su interés por marcas como BYD o Xiaomi, afirmando que sería interesante que estas compitieran con los productos autóctonos: “Que China entre”.
No obstante, la condición clave para que esto se pueda llevar a cabo es que los vehículos chinos no sean importados desde su país de origen, sino que estos se fabriquen en territorio estadounidense y contraten trabajadores del mismo país para trabajar en sus plantas. “Si quieren venir, construir una planta y contratarte a ti, a tus amigos y a tus vecinos, ¡genial! Me encanta. Que venga China, que venga Japón”, afirmó el presidente.
El punto de mira de Trump sería muy similar al que las empresas chinas ya están llevando a cabo en Europa. Marcas como BYD, entre otras, esperan comenzar con sus trabajos de producción de vehículos en el territorio muy pronto. Por su parte, las compañías chinas llevan tiempo con su ojo puesto en Estados Unidos, ya que es el segundo mercado automovilístico más grande del mundo (después de China).

Tanto es así que algunas empresas chinas estuvieron presentes durante el ya pasado CES de Las Vegas, aparentemente, para tantear el terreno y, sobre todo, los gustos y entusiasmos de los que serían sus clientes potenciales. Geely, por ejemplo, confirmó en este evento que estaba “evaluando activamente un lanzamiento en Estados Unidos” y que planea hacerlo oficial en los próximos años.
Las grandes empresas norteamericanas son conscientes de que la llegada de marcas chinas podría marcar un ‘antes y un después’ para ellos y para su industria. Recordemos que Jim Farley, CEO de Ford, admitió haber usado un Xiaomi SU7 durante unas semanas, con el cual quedó realmente encantado. La llegada de estas compañías orientales podría ser un punto disruptivo para que las norteamericanas se decidiesen por tener más coches eléctricos en su gama.