La automatización de las fábricas de automóviles está a punto de dar un nuevo paso. Los robots industriales llevan décadas soldando carrocerías, pintando vehículos y realizando operaciones repetitivas en las cadenas de montaje, pero el siguiente objetivo es que puedan manipular piezas y herramientas con una destreza cada vez más parecida a la humana.
Honda trabaja en esta dirección con tecnologías robóticas que combinan manos mecánicas de varios dedos, control remoto e inteligencia artificial. La compañía japonesa contempla un futuro en el que estos sistemas puedan asumir determinadas operaciones de fabricación y modificar incluso la manera en que se diseñan los coches.

Una mano robótica capaz de manipular herramientas
Sin embargo, el fabricante no plantea una sustitución inmediata de los trabajadores por robots humanoides. Toshihiro Mibe, presidente y consejero delegado de Honda, reconoce que todavía queda mucho camino por recorrer antes de que puedan desenvolverse por toda una planta industrial.
“Estamos muy lejos de la idea de que los humanoides trabajen en toda la fábrica. Pero los robots están evolucionando gradualmente y, con el tiempo, las piezas serán manipuladas por ellos. Nuestra fabricación y diseño de coches también empezaron a tener esto en cuenta, y comenzaremos a cambiar el diseño de los vehículos desde las etapas iniciales con esto en mente”, afirmó Mibe.
Uno de los avances más relevantes es el desarrollo de una mano robótica con varios dedos, diseñada para sujetar objetos y manejar herramientas concebidas para las personas. A diferencia de los robots industriales convencionales, que suelen realizar movimientos programados en espacios delimitados, esta tecnología busca abordar tareas que requieren mayor precisión y capacidad de adaptación.
En una demostración reciente, el sistema mostró cómo recoger tornillos roscados y apretarlos en la carcasa de una caja de cambios utilizando una llave. Es una operación que exige coordinar el movimiento de la mano, sujetar correctamente la herramienta y aplicar la fuerza necesaria sobre una pieza concreta.
La inteligencia artificial puede ayudar a interpretar el entorno y facilitar el control, aunque eso no significa que el robot sea todavía completamente autónomo. En el caso de la tecnología Avatar Robot de Honda, el planteamiento incluye el manejo a distancia por parte de una persona con asistencia de inteligencia artificial.
Este matiz es importante: demostrar que una mano mecánica puede ejecutar una operación compleja no equivale a acreditar que un robot humanoide pueda trabajar de manera independiente durante toda una jornada en una fábrica de automóviles.
Coches diseñados para facilitar el trabajo de los robots
La parte más significativa de la estrategia de Honda no consiste únicamente en introducir más máquinas en sus instalaciones. La empresa también contempla adaptar el diseño de los futuros vehículos para facilitar su fabricación automatizada.
Si los robots van a encargarse de un número creciente de operaciones, los ingenieros tendrán que considerar desde las primeras fases de desarrollo cuestiones como la accesibilidad de los componentes, la posición de los tornillos, la facilidad para sujetar las piezas y el espacio necesario para utilizar herramientas.
Este planteamiento podría permitir procesos de montaje más estandarizados y reducir algunas operaciones manuales. También podría mejorar la repetibilidad de determinadas tareas y contribuir a controlar los costes de producción, aunque el resultado dependerá de la fiabilidad, la velocidad y el coste de implantación de cada sistema.
Honda lleva décadas investigando estas tecnologías. La compañía comenzó sus trabajos en robótica bípeda en 1986 y presentó ASIMO en 2000. Aquella investigación sentó las bases de desarrollos posteriores en control del movimiento, interacción entre personas y máquinas y manipulación robótica.
La evolución actual amplía ese campo de trabajo: ya no se trata solamente de conseguir que un robot camine, sino de lograr que pueda realizar operaciones útiles en entornos reales.

Toyota también acelera la automatización industrial
Honda no es el único fabricante japonés que apuesta por esta transformación. Toyota desarrolla su robot ELEY, orientado a tareas como el suministro y la colocación de componentes, dentro de una estrategia más amplia de automatización de sus instalaciones.
Las cifras que maneja Toyota ilustran la dimensión potencial del cambio: la empresa ha estimado que su red industrial, sus compañías asociadas y sus proveedores podrían necesitar alrededor de 400.000 robots para modernizar sus procesos. La previsión incluye máquinas industriales convencionales, sistemas logísticos y robots humanoides; no significa que vaya a instalar 400.000 humanoides. La inversión potencial asociada se ha situado en torno a un billón de yenes anuales desde 2028, sin que ello constituya un compromiso definitivo de gasto.
El desarrollo de robots capaces de manipular piezas supone un reto técnico diferente al de automatizar una soldadura o transportar componentes entre estaciones. Los sistemas deben adaptarse a piezas de geometrías diferentes, trabajar con precisión y mantener unas condiciones de seguridad compatibles con la presencia de personas.
El horizonte, por tanto, no es una fábrica completamente atendida por humanoides a corto plazo. Es una producción en la que robots convencionales, nuevos sistemas de manipulación y operarios humanos compartan tareas según sus capacidades.