Así serían hoy los coches eléctricos si nunca hubieran existido ni Tesla ni Elon Musk, ¿mejor o peor para su adopción?

La irrupción de Tesla revolucionó la movilidad eléctrica en la última década. Sin Musk ni Tesla, la adopción habría sido más lenta y los fabricantes habrían evolucionado de distinta manera.

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Los coches eléctricos no serían lo mismo sin Tesla y Elon Musk. Chat GPT
13/01/2026 13:00
Actualizado a 13/01/2026 13:00

Tesla se fundó con la misión de acelerar la transición energética, y su impacto es innegable. Ha sido “fundamental para impulsar la adopción masiva de la movilidad eléctrica en todo el mundo”. El Tesla Roadster de 2008 fue el primer coche eléctrico ‘moderno’ comercializado, abriendo camino a otras marcas: para 2012 ya aparecían el Renault Zoe, Nissan Leaf y el Tesla Model S, con autonomías mucho mayores y precios más accesibles.

Elon Musk defiende que, aun sin Tesla, la energía sostenible era inevitable: “Si Tesla nunca hubiera existido, al final habría que alcanzarlo por necesidad… el valor de Tesla es acelerar la llegada de la energía sostenible, más rápido de lo que ocurriría sin él”. En otras palabras, Tesla ha actuado como acelerador del cambio, validando tecnológicamente los coches eléctricos y convenciendo al público de su viabilidad.

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Tesla Roadster, Nissan Leaf y Renault Zoe, los pioneros que acompañaron al fabricante americano.Chat GPT

Cifras actuales: el auge global del vehículo eléctrico

Las cifras actuales confirman el fenómeno eléctrico. En 2024 se vendieron más de 17 millones de coches eléctricos en el mundo (un +25% respecto a 2023). El parque global de vehículos eléctricos ronda ya los 58 millones (aproximadamente el 4% del total), el triple del registrado en 2021.

En China, las ventas superaron los 11 millones en 2024 (casi dos tercios del total mundial): de hecho, en 2024 un 50% de los coches nuevos en China fueron eléctricos. En Europa 1 de cada 5 coches nuevos era eléctrico, mientras en EEUU el mercado crece con incentivos locales (EEUU: aproximadamente ~1,6M VE en 2024).

  • Ventas globales 2024: ~17,3 millones de VE (+26% vs 2023). China aportó ~11 millones; fuera de China/EU/EEUU creció casi +40% hasta ~1,3M.
  • Parque mundial: ~58 millones de VE al cierre de 2024 (4% del parque mundial, el triple que en 2021).
  • Principales fabricantes: BYD (China) vendió ~3,84M de VE en 2024 (22,2% del mercado global), mientras Tesla alcanzó 1,78M (10,3%). Así, BYD ya dobla a Tesla en volumen.

Estos datos revelan que el crecimiento habría ocurrido de todos modos, impulsado por políticas públicas (China, Europa con cuotas de emisiones, etc.) y la entrada de múltiples marcas al juego eléctrico. Sin embargo, Tesla aceleró la adopción: demostró que existía demanda premium (Model S, X, Y) y creó un estándar de rendimiento (potencia, autonomía, software) que forzó a competidores a reaccionar.

¿Qué cambiaría en un mundo sin Tesla?

Imaginar la misma revolución sin Tesla exige un escenario especulativo. Los expertos coinciden en que los coches eléctricos hoy existirían, pero con otra evolución de la competencia. Musk mismo señala que sin Tesla la electrificación habría surgido “por necesidad” de recursos finitos.

En la práctica, esto significa que otras tecnologías híbridas o híbridas enchufables quizá habrían dominado más tiempo el mercado mientras la madurez de la batería avanzaba. La Nissan Leaf (2010) y el Chevrolet Volt (2010) ya demostraban interés en vehículos eléctricos, pero sin el “nombre” Tesla quizá la adopción inicial hubiera sido más lenta y de menor perfil mediático.

Un análisis de Wood Mackenzie estima que, sin Tesla, los grandes fabricantes occidentales aún lograrían la mayor parte de sus objetivos eléctricos: Volkswagen, General Motors, Renault-Nissan e Hyundai comprometen unos 8,9 millones anuales combinados para 2030 (casi el 50% de la meta global).

Sin Tesla, estos cuatro alcanzarían el 79% de sus metas 2030. Es decir, Tesla ha cargado con la mayor parte del “esfuerzo”, pero los demás iban detrás de todas formas. De hecho, Tesla vendía sólo medio millón de coches eléctricos en 2020; Wood Mackenzie pronostica que Volkswagen lo superará a mediados de la década (unos 3 millones anuales hacia 2030, dejando a Tesla 1,5M por debajo.

En resumen, sin Tesla habría habido coches eléctricos, pero en menor cantidad y más tardíamente. La competencia (sobre todo los fabricantes tradicionales) quizá se habría centrado primero en los híbridos enchufables antes de ir a batería pura.

Las políticas públicas (normas CO₂, subsidios) se volverían aún más cruciales como empujón. Por ejemplo, en EEUU los créditos fiscales de 7.500$ del IRA continúan incentivando la compra con o sin Tesla. La infraestructura de carga ,dónde Tesla marcó la pauta, habría avanzado más lentamente: hoy Tesla opera casi 45.000 puntos de recarga en todo el mundo, definiendo estándares de rapidez y cobertura. Sin esa red pionera, la expansión de cargadores públicos (Electrify America, Ionity, etc.) estaría menos acelerada.

La falta de Tesla abriría espacio para competidores emergentes que hoy le disputan el liderazgo. En China, BYD e incluso startups como Nio o Xpeng disponen de decenas de modelos. BYD ya vende cinco veces más que Tesla en el gigante asiático: en enero de 2025 colocó 300.000 vehículos entre eléctricos e híbridos enchufables en China, frente a 63.000 de Tesla, con cuotas de mercado del 26,9% versus apenas 4,5%. Además, BYD crece en otros países (Reino Unido, ASEAN, LATAM) con ofertas más económicas.

En Europa, Volkswagen aceleró su gama ID y otros fabricantes como Stellantis, BMW o Volvo lanzaron sus modelos eléctricos al mercado de volumen. La consultora Wood Mackenzie prevé que VW rondará 3M/año en 2030, mientras Tesla se sitúa en unos 1,5M. En 2024, varios nuevos modelos europeos e incluso japoneses (Toyota, Honda) están ganando terreno. De hecho, Tesla cayó del 80% del mercado de EEUU hace años al 38% en agosto de 2025, reflejando el empuje de rivales con ofertas más económicas (Ford Mach-E, VW ID.4, Hyundai/Kia Ioniq y EV6, etc.).

  • China: líder indiscutible (más del 60% de ventas mundiales) con BYD, Geely (Zeekr, etc.) y otros. BYD ya domina globalmente y crece sin tregua.
  • Europa: cuota VE ~20% (2024) en medio de recorte de ayudas; VW sube fuerte, Mercedes (+EV 2,2%) e incluso Corea (Hyundai, Kia) compiten al alza.
  • EEUU: Tesla cae al ~40% del mercado EV, impulsando a Ford, GM, Rivian, Lucid a lanzar más modelos EV ante incentivos federales.
  • Competidores globales: Nissan-Renault, GM (Chevy Bolt/Blazer/Equinox EV), Toyota (próximo bZ4X/EQB), Honda y Mazda adaptan plataformas para EV.
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Tesla es mucho más que cocheras eléctricos. Su red de recarga es ejemplar hoy en día.

Finalmente, la infraestructura de recarga y baterías también evolucionaría: sin Tesla los cargadores rápidos surgirían igual (VW creó Electrify America, Toyota e Hyundai lanzaron sus propias redes), pero quizá con menos integración “plug&play”. Ahora, Musk ya empieza a abrir sus supercargadores a otras marcas impulsando un ecosistema más común. Además, la caída de costes de baterías (se espera llegar a 100$/kWh para 2024, antes de lo previsto) y la presión regulatoria garantizan que el empuje eléctrico seguirá sin freno.

Sin Tesla ni Musk, la movilidad eléctrica existiría, pero con otro ritmo y actores. Tesla no inventó el coche eléctrico, pero lo convirtió en un éxito comercial. Ha acelerado la transición en algunos años claves, dando prestigio y demanda al segmento premium. Sin él, la adopción mundial seguiría su curso (especialmente por empujes regulatorios en China, UE, EEUU), pero con la trayectoria encabezada por fabricantes tradicionales y quizá un número global algo menor hoy.