Las indecisiones de los gobiernos occidentales dan una clara inseguridad a las empresas automotrices. Esto es algo de lo que muchos fabricantes se han quejado en los últimos meses. Bien es cierto que muchos pedían la ‘marcha atrás’ en la ley europea de 2035, donde prohibían la venta de coches con motor de combustión en el territorio. Sin embargo, otros fabricantes han apuntado que esto, en lo único que ha favorecido es en crear desconfianza y confusión.
En países como China, donde no existe (o casi nunca se da) una rotación política, los planes económicos y corporativos se ejecutan a varios años vista. Esto hace que las empresas puedan planificar con cierta seguridad sobre su tecnología y productos futuros sin riesgo a posibles cambios. Y esto es totalmente lo contrario a lo que sucede en los gobiernos occidentales, como Europa o Norteamérica.

La vicepresidenta de BYD se queja de las políticas de Occidente
La inestabilidad política crea importantes problemas financieros para los inversores en un territorio determinado. Así lo ha confirmado la propia vicepresidenta de BYD, Stella Li, en una intervención llevada a cabo en el Foro Económico Mundial de Davos. La directiva ha aprovechado este altavoz para puntualizar la incertidumbre que genera estas políticas cambiantes.
“Los cambios constantes dificultan que empresas como BYD inviertan más capital o construyan cadenas de suministro fiables en un territorio. El resultado es un clima inestable que confunde a los fabricantes. Las políticas de ida y vuelta a nivel nacional han dificultado que la industria se involucre por completo y aumente su producción como lo han hecho algunas empresas chinas”, aseveró la directiva china.
A esto, Li añadió: “Cuando los gobiernos trazan una línea muy clara y la respetan, los fabricantes de automóviles pueden planificar con mayor seguridad. Una dirección estable ayuda a ejecutar con coherencia y alinear sus plazos de producción con los objetivos a largo plazo”.

Para ejemplo de esta inestabilidad política, la responsable utilizó las diferencias entre las administraciones de Joe Biden y Donald Trump en Estados Unidos. “Estos vaivenes no son buenos”, aseguró. No obstante, lo que ocurra en el país norteamericano le afecta menos a BYD, pues no está presente allí. Lo que sí afecta a la compañía china son las decisiones de la Unión Europea.
La ya mencionada ‘marcha atrás’ de la UE sobre el año 2035, según Li, podría afectar de lleno a la estrategia futura de la compañía en el territorio. Por todo ello, la directiva puso de ejemplo las políticas que lleva a cabo su país de origen, China: “Por esto, lidera el sector mundial de los coches eléctricos”. Para ella, la rápida expansión de la infraestructura, la positiva evolución de la tecnología y la alta demanda de los consumidores, todo va de la mano y son factores derivados de políticas estables a largo plazo.
BYD lo cierto es que, hasta ahora, se ha adaptado notablemente bien a los gustos europeos, siendo una de las marcas con mayor crecimiento en el territorio. Comenzaron con una gama únicamente de coches eléctricos, mientras que con el paso de los años también han ido incorporando alternativas híbridas enchufables, las cuales les han hecho triunfar en la Unión Europea.