El pasado mes de diciembre, el ejecutivo que forma la Comisión Europea, oficialmente, se retractó de su plan anunciado para el año 2035. Hasta ahora, esa iba a ser la fecha límite en la que los fabricantes podrían vender coches con motor de combustión. Sin embargo, la nueva normativa estipula que la reducción de emisiones de carbono en las marcas ya no será del 100%, sino que será del 90%.
Este 10% abre la puerta a poder comercializar vehículos con motor de combustión en Europa, aunque con unas altas dosis de electrificación para reducir sus emisiones. Esto coincide con la petición de muchos fabricantes, ya que elimina el ‘cero neto’ en las emisiones permitidas, lo que da cierto respiro a las marcas. No obstante, algunas todavía piden más margen de actuación.

El CEO de Mercedes dice que la UE podría hacer más por la descarbonización
Así lo ha aclarado el propio CEO de Mercedes-Benz y presidente de ACEA (Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles), Ola Källenius, en un comunicado reciente. “El 90 % no debe ser un 100 % oculto”, exigió el directivo de la marca alemana. Muchos son los que estiman que la UE podría volver a cambiar su normativa, lo que supondría un gran varapalo para los planes a largo plazo de las empresas automovilísticas.
Pero Källenius va un paso más allá. El responsable apunta que, si la UE quiere reducir las emisiones de CO2, un paso importante podría ser producir aún más cantidades de los llamados combustibles sintéticos. Estos reducen significativamente los gases nocivos y podrían ser incorporados en coches de combustión antiguos. “Alrededor de 250 millones de coches usados siguen circulando por las carreteras europeas”, afirmó.
Este enorme número de vehículos de combustión podría reducir significativamente sus niveles de emisiones adoptando combustibles sintéticos. Este hecho valdría para que la Unión Europea alcanzase ese ansiado ‘cero emisiones’ sin tener que sacrificar a muchos clientes, quienes podrían seguir utilizando sus antiguos vehículos.

El objetivo para Källenius es lograr la reducción de emisiones de carbono en Europa: “No estamos debatiendo si debemos impulsar la descarbonización y la electromovilidad. Queremos un debate sobre cómo hacerlo, y eso es crucial”.
Además, el presidente de ACEA habría pedido a la Unión Europea una nueva prórroga para la nueva normativa de emisiones. Esta, recordemos, debía entrar en operación el pasado 2025. Sin embargo, tras multitud de peticiones, la Comisión Europea dio un margen de dos años para su aplicación plena, siendo ahora hasta 2027. Källenius pide ahora un nuevo aplazamiento de otros cinco años, lo que la situaría ya en el año 2032.
El directivo apuntó en su petición de prórroga que esta legislación cuenta con premisas poco realistas. “Conozco el mercado del acero verde y sé lo poco realistas que son las exigencias”, afirmó. Källenius aseguró que, a causa de esta, teme un posible colapso del mercado automovilístico europeo. El motivo no es otro que una perdida de equilibrio entre la realidad del mercado, la economía de los habitantes y los propios objetivos climáticos.
Contrariamente a todas estas peticiones, el CEO sí recibió de buena mano la iniciativa ‘Hecho en Europa’, por la que la UE pretende impulsar la inversión y la industria automotriz en el Viejo Continente. De hecho, recordemos, ya son muchas las compañías de fuera de la región (especialmente chinas) que buscan una ubicación para poder producir sus coches eléctricos. La siguiente en hacer lo propio será Leapmotor, con la llegada del B10 a la fábrica zaragozana de Stellantis.