La electrificación del transporte pesado ha dado un paso decisivo en Europa con una demostración que va más allá de los prototipos. Un convoy de camiones eléctricos ha recorrido más de 1.000 kilómetros entre París y Berlín, mostrando en condiciones reales que el transporte de mercancías sin emisiones ya no es una promesa, sino una opción viable hoy.
Este recorrido ha sido organizado e impulsado por Milence. Para quien no la conozca, esta compañía nació en el seno de Daimler Truck (Mercedes), el Grupo Traton (propiedad del Grupo Volkswagen, que incluye a Scania y MAN) y el Grupo Volvo. Por ello, el encuentro ha reunido a todos estos fabricantes, y a otros como Renault, para demostrar que los camiones eléctricos pueden operar en rutas internacionales utilizando únicamente infraestructura pública de carga.

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El recorrido, realizado entre el 15 y el 23 de abril de 2026, ha conectado a dos grandes capitales, como son París y Berlín, atravesando Francia, Bélgica, Países Bajos y Alemania. Durante el trayecto, los vehículos han cargado exclusivamente en estaciones de Milence, ubicadas en puntos estratégicos como Saint-Witz, Gante, Zwolle o Kassel.
Y precisamente, este detalle es clave, pues no se trata de una prueba en circuito cerrado, sino de un test en condiciones reales de transporte internacional. El objetivo ha sido validar si la infraestructura actual permite operar rutas de larga distancia sin depender del diésel, algo que hasta ahora generaba dudas en el sector.
Además, el proyecto ha servido para mostrar uno de los primeros corredores logísticos totalmente eléctricos de Europa, un concepto que podría redefinir el transporte de mercancías en los próximos años. Más allá de la tecnología, el dato más relevante es económico. Según los cálculos del proyecto, el coste operativo de un camión eléctrico en esta ruta se sitúa en unos 0,995 euros por kilómetro, frente a aproximadamente 1,003 euros en el caso del diésel.

Un importante ahorro en los costes y en las emisiones
Puede parecer una diferencia nimia. Sin embargo, cuando se observa el impacto real, esto se traduce en un ahorro de emisiones de hasta 1.470 kg. Esta mayor limpieza en su uso unido a un coste operativo menor, hace que un camión eléctrico, a largo plazo, sea significativamente más rentable que uno diésel de similares características. “Las medidas políticas como los incentivos para el peaje y la fijación de precios del CO₂ refuerzan aún más la viabilidad comercial”, apuntan desde el comunicado de Milence.
No obstante, este recorrido también ha servido para demostrar que aún existe un importante margen de crecimiento para las infraestructuras en el territorio. Actualmente, Milence cuenta con más de 30 hubs operativos en Europa y prevé alcanzar unos 50 a finales de 2026, con expansión continua en los principales corredores logísticos. Estas estaciones ofrecen actualmente potencias de hasta 400 kW; la próxima generación permitirá cargas completas en apenas 30 a 45 minutos gracias a las cargas de megavatios.

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es que no se ha limitado a demostrar que los camiones pueden moverse, sino que lo hacen con prestaciones competitivas. Algunos modelos participantes, como el MAN eTGS, ofrecen autonomías de hasta 570 km en condiciones reales de transporte. El recorrido también ha puesto a prueba factores clave como la planificación de rutas, los tiempos de carga y la coordinación logística en un entorno multinacional.
“Entre los distintos fabricantes, estamos demostrando que el transporte eléctrico de larga distancia funciona. Ahora nos centramos en ampliar la red de recarga a nivel internacional y en desarrollar rápidamente los corredores de transporte”, afirmó Achim Puchert, CEO de Mercedes-Benz Trucks, en su comunicado oficial.