Un vehículo eléctrico para safaris, desarrollado localmente, demuestra que los safaris más silenciosos y un turismo más sostenible pueden ir de la mano. Presentado en el Parque Nacional Kruger, el vehículo eléctrico fabricado por Thula representa un paso importante para la innovación sudafricana y las experiencias de safari sostenibles.
Hay algo inolvidable en el despertar de la sabana africana. El lejano graznido de un águila pescadora, el susurro de la hierba al moverse los antílopes por la sabana, o el sordo bramido de los elefantes más allá de los árboles. Sin embargo, durante décadas, esos momentos han estado acompañados a menudo por el constante rugido de un motor diésel.
Una nueva innovación sudafricana espera cambiar eso

El Thula Electric Safari Vehicle (ESV), se ha descrito como el primer vehículo totalmente eléctrico diseñado específicamente para safaris en el país, fue presentado recientemente durante la Conferencia de Energía Sostenible del África Meridional (SASEC) en Skukuza, Parque Nacional Kruger. Desarrollado específicamente para las condiciones de los safaris africanos, el vehículo está diseñado para brindar una experiencia de vida silvestre más silenciosa, limpia e inmersiva, al tiempo que muestra la experiencia de la ingeniería local.
A diferencia de muchos vehículos eléctricos que actualmente se utilizan en el sector turístico, el Thula ESV no se fabricó a partir de un 4x4 ya existente. Fue diseñado desde cero como un vehículo para safaris. Fundado por el empresario Gary Davies, el proyecto busca satisfacer las necesidades específicas de las reservas de caza africanas, manteniendo la producción mayoritariamente local. La mayor parte del vehículo se ha fabricado en Sudáfrica, importándose únicamente los motores eléctricos y algunos componentes especializados.
200 kilómetros de autonomía y cargas cada 3 días

El vehículo funciona con una batería de 65 kWh que ofrece una autonomía estimada de unos 200 kilómetros. Según los desarrolladores, esto es más que suficiente para aproximadamente tres días de safari normal antes de necesitar recargar, especialmente en alojamientos que ya utilizan energía solar. El chasis se ha desarrollado en colaboración con investigadores del Grupo de Dinámica Vehicular de la Universidad de Pretoria, mientras que la empresa Balancell, con sede en Ciudad del Cabo, suministró la tecnología de la batería.
El nombre Thula, que significa "cállate" o "quédate quieto" en las lenguas nguni, refleja exactamente lo que el vehículo pretende lograr. Sin el ruido de un motor diésel, los guías pueden seguir hablando mientras conducen y los visitantes pueden escuchar los sonidos que suelen caracterizar una experiencia de safari. El canto de los pájaros, el zumbido de los insectos entre la hierba y los movimientos lejanos de la fauna se convierten en parte del viaje, en lugar de ser ruido de fondo. El equipo espera llegar a fabricar alrededor de 50 vehículos al mes en una planta de producción especializada.
¿Podrían los safaris eléctricos convertirse en la norma?
Los alojamientos para safaris en el sur de África están invirtiendo cada vez más en energías renovables y buscando formas prácticas de reducir su impacto ambiental. Los vehículos eléctricos para safaris podrían convertirse en una extensión natural de esta tendencia, especialmente en alojamientos aislados que ya funcionan con energía solar. Si bien persisten desafíos como la infraestructura de carga, los costes de adquisición y la ampliación de la producción, el Thula ESV demuestra que el transporte sostenible para safaris se está convirtiendo en una opción realista, en lugar de una idea lejana. Para los viajeros, eso podría significar un futuro en el que lo más ruidoso durante un safari matutino no sea el motor, sino el graznido de un águila pescadora resonando en la sabana.
Fuente: Thula