El Urban Cruiser marca el regreso de un nombre que Toyota no empleaba desde hace casi una década, esta vez bajo formato totalmente eléctrico en respuesta al aumento de la demanda de vehículos de cero emisiones en Europa.
Con 4,28 m de longitud y 1,80 m de anchura sin retrovisores, su tamaño apenas supera en 10 cm al Toyota Yaris Cross, lo que lo coloca como opción lógica para uso urbano y periurbano dentro del competitivo segmento B-SUV.

El plan de comercialización europeo de Toyota
Toyota ha empezado a comercializar en varios países europeos su nuevo SUV compacto 100 % eléctrico, pero ha confirmado que no será ofrecido en España por decisión de su filial local. El modelo está disponible en mercados como Alemania con precios desde 31.990 euros y se sitúa como uno de los B-SUV eléctricos más accesibles de la marca, con un perfil técnico y una gama competitiva en potencia y autonomía, aunque esa propuesta no será oficialmente vendida en el mercado español.
Técnicamente, el Urban Cruiser está disponible con dos paquetes de baterías, de 49 kWh y 61 kWh, y potencias que van desde 106 kW / 144 CV hasta 135 kW / 184 CV, esta última en versiones con tracción total gracias a un segundo motor eléctrico montado en el eje trasero, algo poco habitual en coches de este tamaño.
Con estas combinaciones, la autonomía homologada en ciclo WLTP alcanza hasta 426 km, mientras que la carga rápida permite recuperar energía desde el 10 % hasta el 80 % en unos 45 minutos en puntos de alta potencia.
El diseño del Urban Cruiser sigue la filosofía funcional de Toyota: equipamiento centrado en la practicidad, con instrumentación digital de 10,25 pulgadas, pantalla multimedia de 10,1 pulgadas, conectividad inalámbrica, faros Full LED, cámaras de aparcamiento y asistentes de seguridad habituales en la gama. El objetivo es ofrecer un conjunto equilibrado para la movilidad diaria sin alardes tecnológicos excesivos.

Pese a ese posicionamiento, Toyota España ha decidido no introducirlo en el mercado nacional, argumentando motivos estratégicos. La marca combina en su oferta una amplia variedad de tecnologías (eléctricos puros, híbridos “autorrecargables”, híbridos enchufables e incluso modelos de hidrógeno) y en España el peso comercial de los híbridos sigue siendo dominante.
Modelos como el Yaris Cross y el C-HR+, particularmente en sus variantes híbridas, son pilares de ventas de Toyota en el país. Además, la marca ya posiciona su SUV eléctrico bZ4X como alternativa dentro de su oferta de eléctricos, con precios que rondan los 39 500 euros en las versiones de 2025.
La principal preocupación de Toyota España radica en el posible solapamiento de productos y precios dentro de su propia gama. El Urban Cruiser, al situarse en un rango de precios y características cercano a híbridos muy asentados, podría competir internamente con modelos que ya dominan el mercado español, reduciendo la rentabilidad de la oferta eléctrica pura.
A esos factores se suman costes logísticos y márgenes afectados por la fabricación del Urban Cruiser en Gujarat (India), frente a modelos producidos en plantas europeas o con economías de escala más favorables.
La ausencia del Urban Cruiser en España deja un hueco evidente frente a competidores eléctricos compactos de marcas como MG o BYD, cuyos modelos eléctricos de menor tamaño sí están disponibles en el mercado español.

La decisión de Toyota puede resultar paradójica: un coche bien posicionado en Europa no se comercializa en uno de los países donde la movilidad eléctrica está creciendo, aunque con peculiaridades como una mayor preferencia por los híbridos y un mercado sensible a la relación calidad-precio.
A nivel continental, la apuesta por el Urban Cruiser está alineada con la estrategia eléctrica europea de Toyota, que busca introducir múltiples vehículos eléctricos de batería (BEV) en los próximos años, aunque de forma gradual y adaptada a las dinámicas de cada mercado. En otros países, especialmente en el norte de Europa, el modelo ha tenido una respuesta positiva en reservas y pedidos anticipados, lo que demuestra que existe interés en la propuesta, aunque Toyota prefiera concentrar sus recursos comerciales en otros segmentos o tecnologías en España.