La energética española Repsol ha puesto cifras y matices a una de las promesas más repetidas de la transición energética: la competitividad del hidrógeno verde.
El consejero delegado de la firma, Josu Jon Imaz, reconoció esta semana que el hidrógeno renovable no podrá considerarse competitivo en términos económicos mientras el coste de la electricidad con la que se produce no caiga por debajo de 10-15 €/MWh un umbral que, según la compañía, no se alcanzará en la próxima década en España ni en el conjunto de Europa.

El momento del hidrógeno verde
En declaraciones recogidas por diversos medios, Imaz destacó que en 2025 el precio medio del MWh en España osciló entre 65 y 69 €/MWh, niveles que mantienen la producción de hidrógeno renovable muy por encima de las alternativas fósiles o de otros vectores energéticos.
Esa diferencia, según Repsol, constituye el principal obstáculo para que este vector, clave en la descarbonización de industrias y sectores difíciles de electrificar, alcance una implantación económica masiva sin subvenciones o mecanismos de apoyo público.
La empresa, uno de los principales grupos energéticos españoles y europeo con vocación de liderar la transición energética, ha optado por una revisión de su hoja de ruta en el segmento del hidrógeno verde.
Tras anunciar en 2021 un ambicioso plan de inversión de 2.549 millones de euros hasta 2030 para generar 1,9 GW de capacidad de hidrógeno verde, Imaz confirmó que esos objetivos han sido ajustados a una capacidad estimada de entre 600 y 700 MW en 2030, de la cual entre 200 y 250 MW procederían de biogás y no exclusivamente de electricidad renovable.
La reducción de objetivos va acompañada de una racionalización de inversiones que privilegia proyectos con demanda asegurada o usos industriales inmediatos, como los vinculados a complejos propios de la compañía en Cartagena, Bilbao y Tarragona, según el directivo.
Esta estrategia se aleja de la visión más optimista de hace unos años, cuando el hidrógeno verde era celebrado como uno de los pilares de la descarbonización europea tras el shock energético de la guerra de Ucrania.
El contexto industrial y del mercado
El debate sobre la viabilidad del hidrógeno verde no afecta únicamente a Repsol. En España, el mercado ibérico del hidrógeno verde, medido por el índice oficial Mibgas IBHYX, se sitúa en torno a 6,12 €/kg tras la primera gran revisión del cálculo del precio en julio de 2025, lo que representa un incremento de aproximadamente 4,6 % respecto al valor inicial de lanzamiento (5,85 €/kg). Esa cifra es equivalente a unos 155,29 €/MWh y sigue siendo muy superior a los costes teóricos que permitirían la competitividad plena de la tecnología.
A nivel global, distintos análisis del sector anticipan una reducción significativa de los costes de producción de hidrógeno verde hacia 2030, con descensos estimados de entre 60 % y 80 % en el coste total gracias a mejoras tecnológicas y abaratamiento de las energías renovables. Aunque estas proyecciones ofrecen un horizonte más optimista, el consenso general es que la competitividad plena frente a alternativas fósiles todavía está lejos en el corto plazo.

Proyectos clave de Repsol en el hidrógeno y renovables
Pese a las advertencias sobre competitividad, Repsol, que ya es uno de los mayores productores y consumidores de hidrógeno en España, mantiene inversiones concretas en el desarrollo de infraestructuras relacionadas con el hidrógeno y la producción baja en carbono.
Entre los proyectos más relevantes se encuentra la construcción de un electrolizador de 100 MW en Cartagena, en colaboración con Enagás Renovable, con una inversión superior a 300 millones de euros que permitirá producir unas 15.000 toneladas anuales de hidrógeno renovable y evitar hasta 167.000 toneladas de CO₂ al año.
Además, Repsol ha fijado su ambición de alcanzar una capacidad instalada de hidrógeno renovable de entre 700 y 1.200 MW para 2030, de los cuales 350 MW corresponderían al llamado biohidrógeno obtenido a partir de biogás en sus complejos industriales.
El escenario español para el hidrógeno verde está marcado por un importante apoyo institucional que incluye adjudicaciones millonarias en programas públicos. Por ejemplo, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha asignado más de 1.220 millones de euros a siete proyectos de hidrógeno renovable en distintas comunidades autónomas, con una potencia agregada de más de 2.200 MW de electrólisis, movilizando inversiones adicionales estimadas en 6.000 millones.