La trayectoria de Cupra como marca dese que se independizó es prácticamente inmejorable. El fabricante se ha hecho un hueco en el mercado premium mientras se convierte en un referente de la deportividad relativamente asequible. Además, ha configurado una gama de lo más variada, como motorizaciones de todo tipo, que este 2026 tiene un momento crítico ante sí: el lanzamiento del Cupra Raval.
El que será su modelo de acceso, equipado con varias mecánicas eléctricas, tendrá un peso enorme en el devenir de la marca, especialmente en el establecimiento de sus vehículos de cero emisiones. Así se lo ha confirmado Markus Haupt, CEO de Cupra, a AutoExpress: “El Raval debe impulsarnos, porque es la única manera de cumplir con nuestros objetivos de CO2. En las ciudades, donde las emisiones son aún más importantes, estamos totalmente seguros de que este coche puede marcar la diferencia”.

Hay que cumplir con los límites de emisiones
Aunque los límites se hayan relajado algo en Europa, que ahora permite que las marcas compensen sus emisiones de CO2 a lo largo de tres años, lo que les confiere cierto margen, vender más coches con un alto nivel de electrificación, ya sean eléctricos puros o coches híbridos enchufables, es el único camino para poder acabar cumpliendo con las exigencias europeas.
El problema radica en que, aunque los fabricantes de automóviles son conscientes de ello, quien tiene que responder a esto es el mercado, algo que está costando más de lo esperado: “Necesitamos acudir a los mercados y luchar por un aumento en las ventas de vehículos eléctricos. Vemos que algunos países tienen dificultades para acelerar la adopción de vehículos eléctricos, y esto es algo que debemos cambiar”.
Aunque tiende a verse Europa como un conjunto, la realidad es que las diferencias entre países son abismales, con una clara polarización entre los del norte y los del sur, con una polarización considerable.
Ayudas que van y vienen
Haupt es consciente del problema y también tiene claro uno de los factores que lo causan, que no tiene que ver ni con los gustos de los conductores ni con la estrategia de las marcas: “Queremos imponer la velocidad [de la transición] junto con los gobiernos, pero los consumidores no la aceptan. Este es el mayor problema. Creo que Europa quizás esté creando confusión en el consumidor: en algunos países, tienes ayudas para comprar un coche eléctrico el martes; el miércoles, te despiertas y ya no están. Además, los precios de la electricidad cambian rápidamente. Todo esto afecta la confianza de los compradores para elegir un vehículo eléctrico”.

En España un claro ejemplo de esto es el nuevo Plan Auto+. Tras unos meses sin ayuda de ningún tipo tras la desaparición del Moves, se ha anunciado un nuevo programa de ayudas a la compra de coches eléctricos, pero que resulta bastante confuso y complejo de calcular para un comprador cualquiera. Han sido algunas marcas las que han dado un paso adelante, proponiendo adelantar las cantidades máximas de la subvención por cuenta propia para no poner más piedras en el camino de quien quiera adquirir un coche eléctrico.
Y es algo importante para todas ellas, pero para Cupra en particular más: “Nuestros márgenes en los coches [eléctricos] no son tan buenos como en los coches de combustión. Por lo tanto, uno de los aspectos en los que nos centraremos en 2026 y 2027 es mejorar la competitividad para reducir los costes”. La llegada del Cupra Raval debería suponer un revulsivo de ventas por su precio, que arrancará en 26.000 euros, pero es precisamente esa tarifa más ajustada la que también hace que sea más difícil obtener un margen de beneficios por cada unidad vendida.
