Marruecos ha convertido el desarrollo de las energías renovables en una prioridad estratégica. Su abundante radiación solar y la disponibilidad de grandes extensiones de terreno han impulsado proyectos fotovoltaicos y termosolares destinados a reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
Marruecos lleva más de una década impulsando una ambiciosa transformación de su sistema energético. El país norteafricano quiere aprovechar sus abundantes recursos solares y eólicos para reducir su dependencia de los combustibles fósiles y aumentar el peso de las energías renovables en su producción eléctrica.

Proyecto estratégico
El proyecto más emblemático de esta estrategia es Noor Ouarzazate, un enorme complejo solar situado cerca de la ciudad de Ouarzazate, en la región de Drâa-Tafilalet, al sur de Marruecos. La instalación ocupa unas 3.000 hectáreas y combina tecnología termosolar de concentración y energía fotovoltaica.
Su desarrollo fue impulsado por la Agencia Marroquí para la Energía Sostenible (Masen) y se convirtió en uno de los grandes proyectos internacionales de generación eléctrica a partir del sol. La primera fase, Noor Ouarzazate I, comenzó a funcionar en 2016.
El complejo está formado por cuatro instalaciones principales. Noor Ouarzazate I cuenta con 160 MW de potencia; Noor Ouarzazate II alcanza los 200 MW; Noor Ouarzazate III dispone de 150 MW, y Noor Ouarzazate IV incorpora una planta fotovoltaica de 72 MW.
Las tres primeras centrales suman 510 MW de tecnología termosolar de concentración. Si se añade la instalación fotovoltaica, la capacidad conjunta alcanza aproximadamente 582 MW.
Noor Ouarzazate I y II emplean captadores cilindroparabólicos. Estos espejos concentran la radiación solar sobre tubos por los que circula un fluido térmico. El calor obtenido se utiliza para producir vapor y accionar una turbina que genera electricidad.
Noor Ouarzazate III utiliza una tecnología diferente: una torre solar central. Cientos de heliostatos, espejos orientables, concentran la radiación sobre un receptor situado en lo alto de una torre de 250 metros. El calor obtenido permite producir electricidad y almacenar energía térmica.
El almacenamiento térmico, con participación española
La termosolar de concentración presenta una característica que la diferencia de la fotovoltaica convencional: puede almacenar parte de la energía captada durante las horas de sol.
Noor Ouarzazate I dispone de unas tres horas de almacenamiento térmico, mientras que Noor Ouarzazate II y Noor Ouarzazate III cuentan con capacidades superiores, de más de siete horas y aproximadamente 7,5 horas, respectivamente.
Este sistema emplea sales fundidas que conservan el calor. Cuando la radiación solar disminuye, ese calor puede utilizarse para continuar produciendo vapor y electricidad. No significa que la central pueda generar a plena potencia durante toda la noche, pero sí permite desplazar parte de la producción hacia las horas de mayor demanda.
El almacenamiento es especialmente importante para un país que pretende aumentar el peso de las energías renovables sin depender exclusivamente de la generación eléctrica convencional.
Noor Ouarzazate tiene además una importante conexión con la industria española. La empresa Sener participó en el diseño y desarrollo de las centrales termosolares del complejo, aportando tecnología para los captadores y los sistemas de almacenamiento térmico.
La participación de compañías españolas en proyectos energéticos marroquíes refleja la existencia de una relación industrial y tecnológica que va más allá del intercambio de electricidad. La construcción de centrales renovables requiere ingeniería especializada, equipos de generación, sistemas de control y soluciones para gestionar la producción.
Para España, Marruecos representa un mercado relevante en el desarrollo de infraestructuras energéticas. Para Marruecos, la colaboración con empresas europeas permite incorporar tecnología y experiencia a su estrategia de transición energética.

La relación eléctrica con España quedó demostrada durante el apagón
El 28 de abril de 2025, un apagón de gran alcance afectó a la península ibérica. Durante la recuperación del sistema eléctrico español, Marruecos recibió una solicitud de Red Eléctrica y colaboró mediante la reconexión de sus interconexiones con España.
El sistema marroquí llegó a exportar 519 MW hacia España. La infraestructura eléctrica que conecta ambos países a través del Estrecho de Gibraltar tiene una capacidad operativa conjunta de aproximadamente 1.400 MW.
Esta ayuda fue posible gracias a la disponibilidad de generación eléctrica en Marruecos y a la coordinación entre los operadores de ambos sistemas. La electricidad movilizada procedió de centrales térmicas de carbón y de ciclo combinado, no de una planta solar del Sáhara.
Por ello, el apagón demuestra la importancia estratégica de las interconexiones eléctricas entre España y Marruecos, pero no permite afirmar que Noor Ouarzazate ni otra central solar concreta fuese responsable de recuperar el suministro del sur de España.
Otros proyectos para ampliar la generación renovable
Noor Ouarzazate no es la única iniciativa solar del país. Marruecos también ha impulsado el programa Noor Atlas, que contempla varias centrales fotovoltaicas distribuidas por diferentes emplazamientos.
El programa incluye proyectos en zonas como Boudnib, Bouanane, Outat El Haj, Enjil, Aïn Béni Mathar, Tata y Tan-Tan. La documentación del proyecto recoge una potencia total prevista de 200 MW y una producción anual estimada de 320 GWh.
La diferencia entre Noor Ouarzazate y Noor Atlas es importante. El primero es un complejo solar operativo que combina varias tecnologías; el segundo es un programa de instalaciones fotovoltaicas distribuidas. Ambos forman parte de la estrategia marroquí para aumentar la generación renovable, pero no deben confundirse.
El país también ha identificado nuevos emplazamientos para proyectos solares en regiones como Laayún, Bojador, Midelt y Tafilalet. Algunas iniciativas se encuentran en distintas fases de desarrollo, por lo que sus potencias previstas no equivalen necesariamente a capacidad ya instalada.

Energía, cooperación y tensión política
La relación entre España y Marruecos atraviesa periódicamente momentos de tensión vinculados a cuestiones territoriales y migratorias, entre ellas la situación de Ceuta. Sin embargo, ambos países mantienen también una cooperación energética que tiene consecuencias directas para la seguridad del suministro.
Las interconexiones eléctricas permiten intercambiar energía en función de las necesidades de cada sistema. Marruecos ha sido tradicionalmente un importador neto de electricidad desde España, aunque durante la recuperación del apagón de 2025 pudo invertir temporalmente ese flujo y exportar energía hacia la península.
El desarrollo de nuevas centrales renovables, sistemas de almacenamiento y redes eléctricas podría ampliar las oportunidades de cooperación. No obstante, la existencia de una gran capacidad solar en Marruecos no implica que toda esa energía pueda exportarse automáticamente a Europa.
El potencial solar del Sáhara y las cifras que deben interpretarse con cautela
Marruecos ha anunciado proyectos de energías renovables en el Sáhara Occidental y en otras regiones del país. Entre ellos se encuentran iniciativas fotovoltaicas y propuestas vinculadas al hidrógeno verde, que combina electricidad renovable con procesos de electrólisis para producir hidrógeno.
Algunas informaciones han atribuido a una supuesta planta solar denominada Noor Atlas Mega Complex una potencia de 20.000 MW, una superficie de 45.000 hectáreas y una conexión submarina de 1.400 kilómetros con España. Estas cifras no han podido verificarse mediante documentación oficial independiente y no deben presentarse como características confirmadas de una instalación operativa.
La cifra de 1.400 MW sí corresponde a la capacidad aproximada de las interconexiones eléctricas existentes entre España y Marruecos, pero no a la longitud de un cable ni a la potencia de una planta solar. La ayuda marroquí durante el apagón de 2025 está documentada, aunque no se ha demostrado que procediera de una megaplanta solar del Sáhara.