Justo un año después de su presentación oficial en el mercado europeo, el Mitsubishi Eclipse Cross EV recibe su primera gran actualización. El SUV 100% eléctrico de la firma japonesa, desarrollado sobre arquitectura compartida con el Renault Scénic E-Tech, ajusta su estrategia para ser mucho más accesible dentro del competitivo segmento C de crossovers cero emisiones.
El movimiento responde a la necesidad de adaptar la oferta técnica a un mercado que demanda mejores precios de entrada sin renunciar a la habitabilidad ni a unas prestaciones acordes a las exigencias familiares actuales. Con esta reestructuración, la gama simplifica sus opciones de acceso y reduce la barrera de precio que marcaba la versión lanzada en 2025.

Arquitectura compartida y cambio LFP
El Eclipse Cross EV fue diseñado sobre la plataforma modular CMF-EV, la misma base sobre la que se asienta el modelo equivalente de Renault. Esta arquitectura destaca por ofrecer una distancia entre ejes optimizada que prioriza el espacio interior y permite ubicar los paquetes de baterías de forma plana en el piso del vehículo.
La novedad principal en esta revisión radica en la introducción de una nueva batería de acceso de 67 kWh con química de litio-ferrofosfato (LFP). La adopción de esta tecnología supone una ventaja estratégica bastante interesante, porque aunque tiene una densidad energética algo menor que las químicas de níquel-manganeso-cobalto (NMC), es mucho más barata de fabricar, no utiliza materiales críticos de alto coste y ofrece una durabilidad superior en ciclos de carga continuos.

Esta variante de entrada homologa una autonomía en ciclo combinado WLTP de hasta 472 kilómetros, suficiente para cubrir los desplazamientos diarios y trayectos interurbanos sin complicaciones. En cuanto a los tiempos de recarga en corriente continua, el vehículo soporta potencias que permiten pasar del 15% al 80% de la capacidad de la batería en unos 24 minutos.
Por encima de esta versión de acceso, la gama se complementará más adelante con una variante de mayor alcance denominada Long Range. Esta configuración equipará un paquete de baterías NMC de 89 kWh, elevando la autonomía hasta los 650 kilómetros bajo el estándar europeo y necesitando unos 28 minutos para completar la recarga rápida equivalente.

Hasta 12.700 euros menos para ganar competitividad
El cambio en la oferta mecánica tiene un impacto directo en el posicionamiento de precio dentro del mercado europeo. Cuando el modelo debutó en países de referencia como Países Bajos, el desembolso inicial se situaba en 45.690 euros para las versiones de mayor capacidad.
Con el lanzamiento de la nueva versión con batería de 67 kWh LFP, las tarifas de acceso para Europa abren pedidos a partir de 32.990 euros. Esto supone una reducción de hasta 12.700 euros en el punto de partida de la gama respecto al precio de lanzamiento del año anterior. En España, las tarifas finales condicionales y los planes de apoyo a la compra permiten ajustar aún más la cifra final frente a sus competidores directos.

El ajuste de precios permite al crossover de la marca de los tres diamantes competir de tú a tú en una franja del mercado donde la relación entre coste, espacio y autonomía resulta determinante para los compradores que dan el salto a la movilidad eléctrica.
Cambios en el interior y la estrategia de la firma en el continente
En el habitáculo, el Eclipse Cross EV mantiene la configuración que heredó de la plataforma modular. Con 4,47 metros de longitud, la distribución del espacio aprovecha el suelo completamente plano para ofrecer amplitud en las plazas traseras y una capacidad de maletero de 545 litros, ampliable al abatir los respaldos posteriores.

El apartado tecnológico se apoya en un entorno digital compuesto por pantallas de 12,3 pulgadas y la integración nativa del ecosistema de servicios de Google, lo que permite la planificación de rutas considerando los puntos de carga disponibles en el trayecto y la actualización remota del software del vehículo.
Esta renovación reafirma el compromiso de Mitsubishi con el mercado europeo a través de sinergias industriales dentro de la Alianza. La fabricación del modelo se mantiene en la fábrica de Douai, donde se produce su modelo gemelo de Renault, asegurando una cadena de suministro ágil y optimizada para abastecer los concesionarios del continente durante la recta final del año.