El fabricante chino de baterías CATL sigue reforzando su desembarco industrial en Europa. La compañía ha puesto en marcha una nueva línea de ensamblaje de módulos de baterías en Debrecen, Hungría, un paso clave dentro de su estrategia para convertirse en uno de los grandes proveedores del coche eléctrico europeo desde suelo comunitario.
La nueva instalación contará inicialmente con una capacidad anual de 5 GWh en módulos de baterías, suficiente para alimentar unos 50.000 vehículos eléctricos con grandes baterías de 100 kWh o hasta 125.000 coches compactos con paquetes de 40 kWh.
El movimiento marca un nuevo avance en el gigantesco proyecto industrial que CATL anunció en 2022 y que contempla una inversión total de 7.340 millones de euros en varias fases de expansión.
Europa quiere fabricar sus propias batería pero China lidera el camino

La fábrica de Debrecen será la segunda gran planta europea de CATL tras la de Arnstadt, en Alemania, y se ha convertido en uno de los proyectos estratégicos más importantes para la electrificación del automóvil europeo.
Aunque la Unión Europea intenta reducir su dependencia tecnológica de Asia, la realidad es que los gigantes chinos siguen liderando la carrera de las baterías. CATL domina actualmente el mercado mundial y ya suministra baterías a fabricantes como Tesla, BMW, Mercedes-Benz o Volkswagen.
Precisamente, BMW será uno de los grandes beneficiados de la nueva planta húngara. El fabricante alemán está construyendo también en Debrecen su nueva factoría para producir el futuro BMW iX3 eléctrico basado en la plataforma Neue Klasse. Mercedes-Benz, por su parte, fue confirmado oficialmente como uno de los primeros clientes del complejo industrial.
La producción de celdas se retrasa, pero sigue adelante

Por ahora, los módulos ensamblados en Hungría utilizan celdas importadas desde otras plantas de CATL en Asia. Sin embargo, la compañía asegura que la construcción de la fábrica de celdas ya está finalizada y que las líneas de producción están instaladas.
El siguiente paso será iniciar la producción de prueba de celdas de batería, algo que comenzará en cuanto la empresa obtenga las autorizaciones regulatorias pendientes.
No obstante, el calendario acumula retrasos. CATL esperaba arrancar la producción en serie en marzo o abril de 2026, pero el proceso se ha ido aplazando. La transición entre pruebas y fabricación comercial puede durar varios meses, por lo que el inicio definitivo todavía no tiene fecha cerrada.
La capacidad prevista para la planta de celdas será inicialmente de 40 GWh anuales, aunque CATL ya contempla una futura ampliación hasta los 100 GWh, lo que convertiría a Debrecen en una de las mayores fábricas de baterías de Europa.
Hungría se consolida como polo europeo del coche eléctrico
La apuesta de CATL refuerza el papel de Hungría como nuevo epicentro europeo de la movilidad eléctrica. El país ha logrado atraer inversiones multimillonarias de fabricantes chinos y alemanes gracias a sus costes competitivos, ayudas públicas y posición estratégica dentro del mercado europeo.
Mientras tanto, Europa intenta acelerar su propia producción local de baterías para no quedar completamente dependiente de Asia en la transición al vehículo eléctrico.
Sin embargo, la paradoja es cada vez más evidente: buena parte de las nuevas gigafactorías europeas están siendo impulsadas precisamente por empresas chinas.