El riesgo de otro apagón en España vuelve a estar sobre la mesa: las señales que preocupan Red Eléctrica

Dos paradas industriales y la desconexión de Cofrentes vuelven a poner a prueba la red eléctrica española. ¿Puede repetirse el apagón de 2025?

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El 6 de octubre, REE activó en dos ocasiones el servicio de respuesta activa de la demanda. Gemini
13/10/2026 12:00
Actualizado a 13/10/2026 12:00
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El riesgo de un nuevo apagón eléctrico en España vuelve a suscitar dudas tras varios episodios que han puesto a prueba el equilibrio entre generación y demanda. La activación del mecanismo que permite interrumpir temporalmente el consumo de determinadas industrias y la parada imprevista de la central nuclear de Cofrentes han vuelto a situar la estabilidad del sistema en el centro del debate.

El martes 6 de octubre, Red Eléctrica activó dos veces el servicio de respuesta activa de la demanda (SRAD), a las 19:43 y a las 20:02 horas. En la primera intervención solicitó reducir 832 megavatios (MW) de consumo y, en la segunda, 943 MW, el máximo registrado en una activación durante 2026, según los datos publicados sobre estos episodios.

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La central nuclear de Cofrentes, una de las principales instalaciones de generación eléctrica de la Comunitat Valenciana.

La avería de Cofrentes añade presión al sistema

El mecanismo permite que determinadas instalaciones industriales reduzcan temporalmente su actividad cuando el operador necesita ajustar el consumo a la electricidad disponible. Las empresas participantes reciben una compensación por mantener esa capacidad de respuesta.

La causa de estas intervenciones fue una generación inferior a la prevista, en un contexto de elevada indisponibilidad de centrales térmicas y baja producción renovable al final de una tarde marcada por las tormentas. Con estas dos activaciones, el SRAD se había utilizado 11 veces en 2026: dos durante el primer semestre y nueve desde julio.

La repetición de estas medidas evidencia que el sistema ha necesitado recurrir con mayor frecuencia a la flexibilidad de la demanda. Sin embargo, activar este mecanismo no significa que se esté produciendo un apagón ni que exista necesariamente un riesgo inminente de interrupción generalizada del suministro.

A estos episodios se sumó la parada no programada de la central nuclear de Cofrentes, en Valencia. La instalación comunicó al Consejo de Seguridad Nuclear su indisponibilidad debido a un fallo en una fuente de alimentación de la turbina principal, relacionada con elementos de actuación de varios sistemas de seguridad.

El organismo regulador indicó que el suceso no tuvo impacto en los trabajadores, la población ni el medio ambiente. La previsión inicial contemplaba iniciar las maniobras de arranque el jueves y volver a conectar la central a la red el viernes.

La incidencia redujo la aportación nuclear al sistema eléctrico. De acuerdo con las cifras publicadas a partir de los datos de Red Eléctrica, la generación nuclear que atendía la demanda pasó de 6.972 MWh a 5.911 MWh tras la parada.

No obstante, el operador señaló que la desconexión de Cofrentes y las dos activaciones del SRAD fueron acontecimientos independientes. Su coincidencia temporal no permite concluir que existiera una única causa ni que ambos episodios fueran consecuencia del mismo problema técnico.

Qué ocurrió realmente durante el apagón del 28 de abril de 2025

Para evaluar el riesgo de que vuelva a producirse un cero eléctrico es necesario recordar que el apagón del 28 de abril de 2025 no fue simplemente consecuencia de una falta de generación.

El informe final del panel de expertos europeos publicado el 20 de marzo de 2026 concluyó que el incidente tuvo un origen multifactorial. Entre las causas identificadas figuran dos oscilaciones críticas, desconexiones incorrectas de instalaciones de generación y deficiencias en el control dinámico de tensión de determinadas unidades convencionales. También influyó la desconexión de numerosas instalaciones fotovoltaicas pequeñas, principalmente de autoconsumo, durante las oscilaciones.

La combinación de estos factores desencadenó una secuencia de desconexiones y aumentos de tensión que terminó provocando el colapso del sistema eléctrico peninsular. El episodio afectó también a Portugal y evidenció la importancia de que las distintas tecnologías de generación cumplan sus obligaciones técnicas y respondan adecuadamente ante perturbaciones.

Por tanto, una parada nuclear o la necesidad de reducir el consumo industrial no reproducen por sí solas las condiciones que provocaron aquel apagón. La cuestión decisiva es si el sistema puede absorber una incidencia sin que se desencadene una reacción en cadena.

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La estabilidad de la red eléctrica depende de equilibrar la generación y la demanda y controlar la tensión ante incidencias.

¿Puede volver a producirse un apagón generalizado?

La posibilidad de otro incidente grave no puede descartarse por completo. Ningún sistema eléctrico está libre de fallos, pero los datos de octubre tampoco permiten afirmar que España se encuentre al borde de otro apagón como el de 2025.

El episodio de abril puso de manifiesto la necesidad de mejorar el control de tensión, la respuesta de las instalaciones de generación y la capacidad de evitar desconexiones en cascada. Red Eléctrica ha comunicado la puesta en marcha de medidas correctoras, entre ellas un nuevo servicio de control dinámico de tensión, en línea con las recomendaciones técnicas formuladas tras el incidente.

La integración de energías renovables plantea retos operativos porque la producción solar y eólica depende de las condiciones meteorológicas. Sin embargo, atribuir el riesgo exclusivamente a las renovables sería incorrecto: el informe europeo identificó una combinación de factores técnicos y operativos, no una única tecnología responsable.

También es esencial disponer de generación de respaldo, recursos capaces de regular la tensión y mecanismos que permitan responder rápidamente a cambios imprevistos de la oferta y la demanda.

Las dos intervenciones industriales y la parada de Cofrentes son episodios que justifican vigilar la evolución del sistema, especialmente si se repiten las situaciones de escasez de generación disponible. Pero no constituyen, por sí mismos, una señal de que el apagón vaya a repetirse.

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