El principal obstáculo para electrificar una flota comercial ya no estaría en encontrar cargadores durante un viaje, sino en disponer de suficiente potencia al regresar a la base. Esa es una de las ideas que Thomas Klein, responsable de Mercedes-Benz Vans, ha puesto sobre la mesa al analizar los problemas que todavía frenan la adopción del vehículo eléctrico entre empresas y profesionales.
Según las palabtas del directivo en una entrevista a Welt, la red de carga rápida en autopistas ha avanzado lo suficiente como para reducir considerablemente la preocupación por quedarse sin batería en ruta. El problema aparece después, especialmente cuando varias furgonetas tienen que recargar durante la noche en una misma instalación y la acometida eléctrica o la capacidad de la red no permiten hacerlo a la potencia necesaria.

El reto ya no está solo en la carretera
Mercedes está intentando adaptar su oferta a ese escenario con soluciones diseñadas alrededor del uso diario de cada cliente. La marca estudia los kilómetros que recorre cada vehículo para ajustar la capacidad de batería y acompaña la venta con asesoramiento sobre infraestructura de carga, una cuestión especialmente importante para talleres, repartidores y otras empresas con flotas concentradas en una misma base.
Además de ello, el peso sigue siendo otro condicionante. Las baterías de mayor capacidad pueden elevar la masa de una furgoneta por encima de determinados límites regulatorios y complicar su utilización profesional. En algunos casos, superar las 3,5 toneladas implica nuevas obligaciones relacionadas con tacógrafos, tiempos de conducción y normativa de transporte, un coste operativo añadido que puede alterar la decisión de compra.
Mercedes también ha tenido que ajustar los precios
Klein reconoce además que el mercado ha obligado a modificar la estrategia comercial de la compañía. Mercedes intentó inicialmente mantener una diferencia de precio mayor entre las versiones eléctricas y las de combustión, pero esa fórmula no encontró la respuesta esperada. La prioridad pasa ahora por acercar ambos costes de adquisición y apoyarse después en un mantenimiento más reducido y en el posible ahorro energético.

La electrificación tampoco será idéntica en todos los mercados. Mercedes continuará ofreciendo motores de combustión allí donde la transición avance con más lentitud, mientras amplía su gama eléctrica con propuestas como el VLE, un nuevo modelo de alta gama con el que pretende combinar el confort de una berlina con el espacio de un vehículo de gran tamaño y reforzar su presencia en países como Estados Unidos o Corea del Sur.
La presión competitiva también llega desde China. Klein cita a fabricantes como BYD y reconoce su capacidad para reaccionar con rapidez, aunque Mercedes considera que dispone de una ventaja en el ecosistema europeo de carroceros y transformadores. Ambulancias, vehículos camper o unidades adaptadas a trabajos específicos requieren integración local, conocimiento del cliente y experiencia acumulada, tres elementos que la compañía considera especialmente relevantes en el negocio de los vehículos comerciales.