La movilidad eléctrica continúa ganando terreno, y ahora lo hace también sobre dos ruedas. Según el último informe del Observatorio Cetelem, uno de cada cuatro conductores en España tiene intención de comprar una moto 100% eléctrica en los próximos meses.
Esta cifra supone un aumento de 6 puntos porcentuales respecto al estudio anterior, confirmando una tendencia al alza en la adopción de este tipo de vehículos, especialmente en entornos urbanos.
Menos barreras: el cambio de percepción es clave

Uno de los datos más relevantes del informe es la reducción de los factores tradicionales que frenaban a la compra de motos eléctricas.
El precio, históricamente el principal obstáculo, pierde peso de forma significativa:
- Baja del 49% al 36%
- La desconfianza cae del 37% al 27%
- El tiempo de recarga desciende del 33% al 22%
Estos datos reflejan una mejora en la percepción del usuario, que empieza a ver la moto eléctrica como una alternativa más accesible y práctica.
La autonomía sigue siendo el principal reto
A pesar de estos avances, la autonomía continúa siendo el mayor condicionante a la hora de decidir la compra. Aunque su impacto también se reduce ligeramente (del 48% al 46%), sigue siendo el factor más determinante. En este sentido, los conductores establecen un mínimo claro: el 44% considera imprescindible que la moto ofrezca al menos entre 101 y 250 kilómetros de autonomía, y en realidad hay bastantes modelos que lo consiguen y de los que puedes leer en nuestro sección de pruebas de motos eléctricas.
Este dato refleja que, aunque el uso urbano es predominante, los usuarios buscan cierta versatilidad para trayectos más largos.
El punto de venta sigue siendo clave

A la hora de elegir dónde comprar, el precio sigue siendo el factor principal, aunque pierde relevancia. Pasa del 72% al 64%, lo que indica que los consumidores empiezan a valorar otros aspectos.
Entre ellos destaca el aumento de la importancia de la variedad de productos, que sube del 35% al 41%. En cambio, factores tradicionales como el servicio postventa, el trato o el plazo de entrega pierden peso de forma notable. Este cambio sugiere un consumidor más informado y centrado en comparar opciones antes de tomar una decisión.
Presupuesto más ajustado y preferencia por lo nuevo
El informe también revela un dato llamativo: el gasto medio previsto para la compra de una moto se sitúa en 6.101 euros, lo que supone una caída del 35% respecto al estudio anterior.

Además, el 63% de los compradores potenciales optaría por una moto nueva frente a una de segunda mano, lo que indica una clara preferencia por estrenar vehículo, posiblemente impulsada por la tecnología y las garantías que ofrece la movilidad eléctrica.
Un cambio estructural en la movilidad
El crecimiento del interés por las motos eléctricas refleja un cambio más amplio en la forma de moverse, especialmente en ciudades donde las restricciones al tráfico y el coste del combustible están acelerando la transición.
Con menos barreras y una oferta cada vez más amplia, todo apunta a que 2026 podría ser un año clave para consolidar este tipo de movilidad en España.