En la presentación del nuevo plan de Stellantis, llamado FaSTLAne 2030 y dotado con 60.000 millones de euros, el consejero delegado del grupo, Antonio Filosa, ha lanzado un mensaje muy potente sobre el peso de España. El directivo ha situado a nuestro país en el selecto grupo de potencias capaces de liderar el crecimiento futuro del gigante automovilístico, mirándose de tú a tú con Alemania, Francia e Italia.
"España es para nosotros un gran mercado. Tiene unas capacidades especiales en cuanto a productividad y una gran capacidad para hacer crecer al grupo junto a Alemania, Francia e Italia”, ha señalado Filosa durante la presentación del nuevo plan estratégico. Sus palabras llegan justo cuando el grupo acaba de confirmar una nueva etapa inversora que refuerza el papel de las plantas españolas dentro de su mapa industrial europeo.
Este espaldarazo de la cúpula de Stellantis no es casualidad. Las factorías españolas (Vigo, Zaragoza o Madrid) se han convertido en el pulmón más eficiente del grupo en Europa, ya que cuentan con unos estándares de calidad idénticos a los del motor alemán, pero con una flexibilidad y unos costes laborales mucho más competitivos para la multinacional.

España gana peso en el nuevo rumbo de Stellantis
Las declaraciones de Filosa llegan después de anunciarse que, Leapmotor, la marca china participada por Stellantis, fabricará dos modelos del segmento D en la planta de Madrid a partir de 2028. La elección de Villaverde no solo garantiza carga de trabajo para una fábrica que necesitaba visibilidad a medio plazo, sino que confirma que España se ha convertido en una pieza útil para el grupo en una ecuación muy compleja, producir coches eléctricos competitivos en Europa sin disparar los costes.
Por un lado, Stellantis aprovecha su alianza con Leapmotor para reforzar la producción local de vehículos eléctricos de origen chino adaptados al mercado europeo. Por otro, Leapmotor gana una base industrial dentro de la Unión Europea, clave para crecer en un mercado cada vez más condicionado por aranceles, costes logísticos y exigencias regulatorias. Y, en medio de esa estrategia, España aparece como uno de los territorios con más capacidad para recibir nuevos proyectos.

Madrid será una de las grandes beneficiadas. Según la información conocida hasta ahora, la planta de Villaverde asumirá dos nuevos modelos grandes de Leapmotor desde 2028, dentro de un esquema que también contempla el traspaso de la propiedad de la factoría a la filial española de Leapmotor International, la sociedad conjunta en la que Stellantis mantiene el control mayoritario. Es un movimiento singular, porque no se trata sólo de adjudicar producción, sino de integrar la fábrica en una arquitectura industrial diferente.
Zaragoza también tiene un papel relevante en esta nueva etapa. La planta de Figueruelas está vinculada a los planes de producción de Leapmotor en Europa y al desarrollo de un nuevo SUV eléctrico de Opel en colaboración con la marca china, previsto también para el horizonte de 2028. De este modo, Stellantis no sólo reparte nuevos modelos entre sus fábricas españolas, sino que utiliza España como laboratorio de una fórmula que puede marcar parte de su futuro europeo, combinar marcas tradicionales, tecnología china y producción local.
En la industria del automóvil, ser productivo no significa únicamente fabricar barato. También significa ser capaz de producir con calidad, flexibilidad, costes contenidos y capacidad de adaptación a modelos muy distintos. España lleva años compitiendo en ese terreno, con plantas acostumbradas a fabricar para varios mercados, asumir cambios de ciclo y trabajar con volúmenes elevados pese a no contar con marcas nacionales de gran tamaño.
El nuevo plan estratégico de Stellantis, llamado FaSTLAne 2030, da contexto a estas decisiones. El grupo ha anunciado una inversión de 60.000 millones de euros hasta 2030 para acelerar su crecimiento y mejorar su rentabilidad. La hoja de ruta contempla más de 60 nuevos lanzamientos, 50 actualizaciones importantes de producto y una ofensiva tecnológica e industrial que afecta tanto a vehículos eléctricos como híbridos, híbridos enchufables y modelos de combustión electrificados.

Para España, el momento es especialmente importante, ya que la electrificación ha abierto una batalla industrial en Europa en la que cada nuevo modelo adjudicado cuenta. Las fábricas ya no compiten sólo con otras plantas del mismo grupo, sino también con nuevas plataformas chinas, centros de producción de bajo coste, proveedores tecnológicos y decisiones políticas que pueden alterar de golpe la rentabilidad de un proyecto. Que Stellantis señale a España como uno de sus pilares industriales supone un respaldo claro en ese escenario.
La alianza con Leapmotor permite a Stellantis cubrir una parte del mercado eléctrico con productos más competitivos en precio y más rápidos de desarrollar. Es una vía pragmática frente a un problema evidente para muchos fabricantes europeos, la dificultad de igualar el ritmo, el coste y la velocidad de las marcas chinas en el coche eléctrico. En lugar de competir sólo desde dentro, Stellantis está abriendo la puerta a fabricar en Europa coches desarrollados con socios chinos.
